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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 449

En la habitación del hospital, Belén se veía frágil y desolada.

Mientras tanto, en otro lugar, la noche bullía de vida y lujo.

Fabián y sus amigos ocupaban el reservado más exclusivo del antro. La música electrónica retumbaba en el lugar, y en la pista de baile, jóvenes se movían con abandono.

En la mesa, Fabián ya se había terminado más de una botella de vino, bebiendo una copa tras otra. El alcohol era la única forma que encontraba para calmar el nudo de angustia que sentía en el pecho.

Edgar fue el último en llegar. Al ver que Fabián iba por la segunda botella, se acercó a Lucas y le preguntó confundido:

—¿Y a este qué le pasa ahora?

Lucas negó con la cabeza, pero le susurró a Edgar:

—La hermana de Pilar tuvo una exposición de alto riesgo en una cirugía. Supongo que Fabián está preocupado por eso.

Edgar ya había oído algo al respecto por Frida.

Miró a Fabián con preocupación, se acercó y le dio una palmada en el hombro.

—Pilar ya tomó los antirretrovirales, y todavía no hay nada confirmado. Seguro todo saldrá bien. No te angusties tanto.

Fabián levantó la vista. Sus ojos parecían inyectados en sangre. Asintió sin decir nada.

—Sí.

Edgar pensó que eso lo calmaría, pero notó que Fabián seguía igual de tenso. Se giró de nuevo hacia Lucas.

—¿Será por otra cosa?

Lucas también lo había notado. Frunció el ceño.

—No tengo idea.

—¿Será por Belén? —se atrevió a suponer Edgar.

Lucas negó con la cabeza.

—No creo. Nunca han tenido una relación de verdad. No tendría por qué estar enojado por algo que tenga que ver con ella.

—Pues si no es ella, ¿quién más podría ser? —insistió Edgar.

—¿No podría ser por Cecilia o por Frida? —sugirió Lucas.

—El abuelo no estaba tranquilo y me pidió que viniera a ver cómo estabas —respondió Cristian.

Cintia se quedó detrás de él, sin atreverse a mostrarse.

—Ah —dijo Fabián—. Voy al hospital a ver a un amigo. Quédense con Edgar y Lucas. Cuando terminen, váyanse a casa temprano, no anden de fiesta hasta tarde.

Al oír que Fabián iba al hospital, el corazón de Cristian dio un vuelco.

Lo miró fijamente y preguntó, tratando de sonar casual:

—¿A qué amigo vas a ver?

Fabián respondió sin pensarlo:

—A tu cuñada.

Al escuchar las palabras «tu cuñada», Cristian se puso pálido y casi pierde el equilibrio.

***

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