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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 454

Tobías levantó la vista y confirmó que Leandro se refería a Fabián y su familia.

Al ver que ninguno de los dos se movía del carro, Dolores sugirió:

—Yo bajo a preguntar.

El celular de Tobías vibró con varios mensajes. Justo cuando Dolores iba a abrir la puerta, él le dijo:

—Cuñada, no hace falta. Belén no está aquí.

—¿Y entonces dónde puede estar? —preguntó Leandro de inmediato.

Dolores también lo miraba confundida.

Tobías hizo una pausa y respondió con una sonrisa forzada:

—Está en el hospital.

Dolores, probablemente malinterpretando la situación, dijo con inquietud:

—Pero ya fui al hospital, y te juro que no estaba de guardia.

—Cuñada, está en el hospital como paciente —aclaró Tobías.

Dolores reaccionó, recordando la llamada de la tarde. De repente, todo cobró sentido.

—Con razón no quería volver y me daba evasivas. Seguro nos está ocultando algo. ¡Vamos a verla!

Tobías giró la cabeza y miró por la ventanilla, sintiendo un frío glacial en el corazón.

—Belén está en el área de maternidad.

¿Qué podía estar haciendo en maternidad?

¿Un tratamiento para el embarazo? ¿Un aborto?

Al oír las palabras de Tobías, Dolores se quedó helada.

—¿Qué?

—Cuñado, cuñada, vayan ustedes al hospital —dijo Tobías—. Yo… yo no voy.

Leandro soltó una risa fría.

—Claro, todos cortados con la misma tijera.

Dicho esto, abrió la puerta y bajó del carro. Luego, abrió la puerta de atrás.

—Vámonos —le dijo a Dolores.

Antes de bajar, Dolores miró a Tobías un par de veces, pero como no reaccionaba, salió del carro.

Mientras se dirigían a toda prisa hacia el cuarto, se encontraron de frente con Alejandra, que salía del consultorio del médico.

Al verlos, el corazón de Alejandra dio un vuelco.

Rápidamente, sacó su celular y le envió un mensaje a Belén: «Tu hermano y tu cuñada están aquí».

Después, levantó la vista y los saludó.

—Cuñado, cuñada, ¿qué hacen por aquí?

Leandro la miró y frunció el ceño. Fue directo al grano:

—¿Dónde está Belén?

—Cuñado, es que… —intentó decir Alejandra—, Belén acaba de quedarse dormida. Mejor no la molestamos ahora, ¿no?

Leandro sintió que algo no andaba bien.

—¿Qué le pasó a Belén? —insistió, con el ceño aún más fruncido.

Alejandra sabía que no podía entretenerlos mucho tiempo, así que decidió usar una verdad para ocultar otra.

—Cuñado, cuando Belén decidió divorciarse, interrumpió el embarazo. Le hicieron un legrado, pero no quedó bien hecho y tuvo una hemorragia. Por eso está internada.

***

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