Al conocer la verdad, el cuerpo de Leandro se tensó.
Cuando pudo reaccionar, intentó pasar junto a Alejandra para ir a la habitación.
—Voy a verla.
Pero Alejandra se interpuso en su camino de nuevo, suplicándole:
—Cuñado, Belén lleva dos días sin dormir. Apenas acaba de conciliar el sueño. Por favor, no la molestes. Si se despierta, no volverá a dormir en toda la noche.
Ante sus palabras, Leandro se detuvo.
Quería ver a su hermana, pero también le dolía pensar en su sufrimiento. Aunque la historia de Alejandra tenía algunas lagunas, no se atrevía a arriesgarse. ¿Y si era verdad? Si por su imprudencia, su hermana, que por fin descansaba, se despertaba, se sentiría aún más culpable.
Al ver que la actitud de Leandro vacilaba, Alejandra añadió rápidamente:
—El doctor dijo que necesita dormir mucho para recuperarse.
Leandro bajó la cabeza y asintió con voz ahogada.
—Entonces, que descanse.
Dolores, también preocupada, dijo en voz baja:
—Entonces solo me asomo a la puerta para verla. Solo un vistazo.
Dicho esto, empezó a caminar hacia la habitación.
Pero apenas dio un paso, Leandro la detuvo del brazo.
Dolores se giró y vio que su esposo negaba con la cabeza.
Entendió al instante lo que quería decir.
Dejó de insistir y le dijo a Alejandra:
—Mañana vendré a traerle comida. Leandro y yo ya nos vamos. Cuando Belén despierte, dile que su hermano y yo estamos muy preocupados por ella y que, pase lo que pase, toda la familia la apoya.
Los ojos de Alejandra se enrojecieron.
—Claro que sí —asintió.
Después de que Dolores y Leandro se fueran, Alejandra regresó a la habitación.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....