Al oír la voz de Fabián, el resentimiento de Mariana creció, pero no explotó de inmediato.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó.
—Acompañando a alguien de compras —respondió él.
Apenas terminó de hablar, Mariana estalló:
—¡Fabián, ¿cómo puedes tener cabeza para irte de compras?! ¿No sabes que Belén ya se consiguió un mantenido?
A Fabián la noticia le pareció curiosa.
—¿Ah, sí? —dijo, alargando la vocal.
—¡Cómo que «ah, sí»! Divórciate de ella de una vez. Aproveché para preguntarle al médico y me dijo que las probabilidades de que vuelva a embarazarse son casi nulas. La familia Rojas no necesita a una mujer defectuosa como ella. Divórciate y yo misma te buscaré a alguien mucho mejor.
Fabián esperó a que terminara su perorata y luego respondió:
—Déjame pensarlo.
No mencionó que el proceso de divorcio ya estaba en el periodo de reflexión obligatorio. Mariana iba a decir algo más, pero Fabián se le adelantó y colgó.
***
Fabián colgó el teléfono y ojeó la revista que tenía en las manos. Estaba en una tienda de ropa de lujo, sentado en un sofá, bebiendo café con calma, sin darle la menor importancia a las palabras de su madre.
Si Belén tenía un «mantenido», las únicas dos personas que se le venían a la mente eran Tobías y Hugo.
Mientras reflexionaba sobre cuál de los dos sería, la puerta del probador se abrió. Fabián levantó la vista instintivamente y vio a Frida. Llevaba un abrigo rojo oscuro sobre un vestido largo de encaje blanco. Su cabello caía suelto sobre sus hombros, dándole un aire a la vez sofisticado y tierno.
—Fabián, ¿me veo bien? —preguntó Frida, mirándolo con una leve sonrisa.
—Sí, te ves muy bien —asintió él.
Bajo la luz, Frida parecía opacar todo a su alrededor. Se miró en el espejo, satisfecha con el abrigo.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....