La pregunta repentina de Fabián sorprendió incluso a Frida. Sin embargo, un instante después, entendió a qué se refería. Antes de que pudiera decir algo, él, sin dejar de mirarla a través del espejo, insistió:
—¿O es que no quieres?
—No, no es eso —se apresuró a explicar Frida—. Solo estaba pensando que, al fin y al cabo, yo no soy su verdadera mamá. No quisiera sobrepasarme.
Fabián terminó de liberar su cabello del cierre y le arregló el peinado.
—A Cecilia le caes muy bien. Además, eres mucho más competente que su propia madre.
Desde que Fabián había hecho la pregunta, la sonrisa de Frida se había desvanecido. Había esperado tanto tiempo para oír esas palabras, pero ahora que el momento había llegado, no sentía ni una pizca de felicidad. Si se juntaba con Fabián, no solo tendría que ser madrastra, sino que… ¿qué pasaría con su carrera?
Al ver que Frida no decía nada, Fabián la llamó, tentativamente:
—¿Frida?
—¿De verdad crees que yo podría? —preguntó ella, volviendo en sí.
Fabián le sonrió a su reflejo en el espejo.
—Claro que sí.
—Está bien —respondió Frida, bajando la mirada, con un torbellino de pensamientos en la cabeza, ninguno de ellos feliz.
Si se casaba con Fabián, ¿qué pasaría con su deseo? Aquel que había escrito y lanzado al agua, pidiendo que todos los hombres del mundo la amaran.
¿Valía la pena renunciar a todo un bosque por un solo árbol?
Apenas comenzaba a fantasear con esto cuando Fabián añadió:
—Pero tengo una condición.
Frida se quedó helada.
—¿Qué condición?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....