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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 466

Mariana se hizo a un lado a regañadientes, soltando entre dientes:

—Qué mala suerte.

No lo dijo tan bajo, y Gabriela la escuchó. Al pasar junto a ella, se detuvo y le dijo con frialdad:

—La gente con el corazón sucio ve suciedad en todas partes.

Mariana no se quedó callada.

—Gabriela, más te vale controlar a tu hijo. Anda metiéndole ideas a la esposa de un Rojas. Aunque mi Fabián ya no la quiera, es asunto nuestro. ¿Por qué tiene que venir tu hijo a meter su cuchara?

—¿Por qué? —rio Gabriela—. ¿Pues por qué va a ser? Porque mi hijo tiene con qué.

Las palabras de Gabriela hicieron que Mariana palideciera de rabia.

—Tú… ¡tú también eres una descarada! —le espetó, señalándola.

—Ni siquiera puedes hablar bien y vienes aquí a hacer un escándalo —la miró Gabriela con frialdad—. ¿Qué te crees, la reina de Saba? Si no te hago caso es porque no quiero rebajarme a tu nivel, ¿y tú todavía te pones insolente?

Mariana se enfureció aún más, sintiendo que la sangre le hervía y que estaba a punto de desmayarse.

Al verla en ese estado, Gabriela se rio con más ganas.

—Apenas te puedes mantener en pie y quieres que yo vaya a educar a mi hijo. Mi hijo es un hombre de bien, ¿y qué si es el amante de alguien? Es el amante de la mujer que quiere, no de la tuya. Mírate, toda alterada. A ver si no te da un infarto, y no me vengas a buscar a mí, que no quiero tener nada que ver contigo.

Mientras hablaba, Gabriela se apartó un poco más, como si temiera que Mariana le contagiara algo. Mariana luchaba por recuperar el aliento. Cuando por fin pudo calmarse, le gritó:

—¡A tu hijo le gusta la mercancía de segunda mano!

—Ay, ay, ay —resopló Gabriela—. Como ya no sabes qué decir, empiezas a atacar. ¿Qué tiene de malo que mi hijo luche por el amor? No solo lo apoyo, sino que lo ayudo a pelear por ella, a conseguirla.

La actitud burlona de Gabriela la sacó de quicio y quiso pegarle. Pero en cuanto levantó la mano, el rostro de Gabriela se endureció y la amenazó:

—Ándale, Mariana, pégame. Si te atreves a ponerme un dedo encima hoy, mañana ya veremos quién manda en Páramo Alto, si los Rojas o los Galindo.

La mano de Mariana quedó suspendida en el aire y, ante la mirada furiosa de Gabriela, finalmente la bajó.

En este enfrentamiento, Mariana había sido completamente derrotada. Al verla temblar de rabia, Gabriela no pudo evitar burlarse:

Capítulo 466 1

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