—Entonces, hagámosle un examen más a fondo —dijo Belén al médico de urgencias, fingiendo impotencia.
—¿A qué se refiere con "más a fondo"? —preguntó el doctor, confundido.
—Abrirle el abdomen con un bisturí y buscar el origen del dolor parte por parte. Así sabremos exactamente qué le duele.
Antes de que los médicos pudieran reaccionar, Cecilia se apresuró a decir:
—Mamá, ya me quiero ir a casa.
Con esa simple prueba, Belén confirmó sus sospechas: Cecilia estaba fingiendo. Se giró hacia los médicos.
—Gracias por todo. ¿Podrían dejarnos a solas un momento?
Los doctores salieron de la sala.
Una vez que la puerta se cerró, Belén se volvió hacia Cecilia.
—¿Por qué mentiste? —le preguntó con voz grave.
Cecilia, al saberse descubierta, dejó de fingir.
—A ti qué te importa —respondió con descaro.
A Belén le sorprendió su actitud, pero continuó:
—¿Volviste a molestar a tus compañeros en la escuela?
—Claro que no —dijo Cecilia, haciendo un puchero.
—¿Entonces quién escupió a los demás? ¿Quién les dijo "bastardos"? —insistió Belén, alzando la voz.
—Qué metiche eres —replicó Cecilia con desdén.
Belén no pudo más.
—Si te pego ahora mismo, te lo tienes bien merecido —dijo entre dientes.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....