Belén no supo qué decir y miró a Tobías en busca de ayuda. Él, al sentir su mirada, se encogió de hombros con indiferencia.
—Yo solo le hablé de ti. No le dije nada más.
Tobías actuaba como si no tuviera nada que ver. Al ver que no asumía su responsabilidad, Belén le lanzó una mirada fulminante. Él solo le sonrió.
—Hijo, nuera, de verdad que hacen una pareja perfecta. ¿Ya escogieron la fecha de la boda? —continuó Gabriela.
—Mamá, lo que tú decidas está bien —respondió Tobías, siguiendo el juego con una sonrisa.
Al oírlo, Belén intervino, alarmada:
—Señora, la verdad es que yo todavía…
Quería decir la verdad, que aún no se había divorciado. Pero Gabriela no la dejó hablar.
—Eso de "señora" suena muy distante. Te daré un regalo de bodas enorme si me empiezas a llamar "mamá" de una vez.
—Estoy de acuerdo, me parece una excelente idea —la apoyó Tobías desde un lado.
Belén sintió que no podía quedarse ni un segundo más. Si lo hacía, temía que Gabriela lo hiciera realidad. Se levantó de la cama a toda prisa.
—Señora, mi hermano me llamó para cenar. Ya me tengo que ir.
—¡No te vayas sola! ¡Llévate a este bueno para nada! —dijo Gabriela, haciéndole un guiño a Tobías.
Él entendió la seña, se levantó y tomó a Belén del brazo.
—Te acompaño.
Belén quiso negarse, pero lo pensó mejor y no dijo nada.
Al ver que no lo rechazaba, Gabriela sonrió con picardía.
—Si se divierten, no hace falta que vuelvas a cuidarme. Quédate a dormir en casa de los Soler.
Tobías no respondió. Salió en silencio detrás de Belén.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....