Tobías se dio cuenta de que Belén intentaba darle largas, pero no le dio la oportunidad.
—Si para entonces no has venido, iré a buscarte y te traeré a la fuerza.
Belén no respondió.
Siguieron caminando, pero de repente, escucharon vítores más adelante.
Un grupo de gente se había reunido, rodeada de luces parpadeantes. No sabían qué estaban mirando, pero todos gritaban y aplaudían con entusiasmo.
Por inercia, Belén y Tobías se acercaron y se abrieron paso entre la multitud.
Desde el borde del malecón, miraron hacia la orilla del río y vieron una escena de propuesta de matrimonio enorme e impresionante.
Había un mar de flores rosas, una pantalla gigante proyectando un video de recuerdos, y globos y serpentinas que ondeaban con el viento.
En ese momento, el protagonista masculino caminaba con un gran ramo de rosas hacia la chica que lo esperaba en medio de las flores.
Cuando ella aceptó las rosas, él tomó un micrófono.
Animado por sus amigos y familiares, el joven le declaró su amor y su deseo de pasar el resto de su vida con ella.
—Mi amor, hoy estoy aquí frente a ti, y quizás te parezca impulsivo o torpe, pero no quería dejar pasar esta noche. Quiero decirte que te amo, que quiero casarme contigo y construir una vida sencilla y feliz a tu lado.
—Mi amor, ¿quieres casarte conmigo?
Tras sus palabras, la multitud estalló en aplausos.
—¡Dile que sí! ¡Dile que sí!
La chica, sonrojada y tímida, asintió ante la insistencia de todos.
—Sí, acepto.
El joven le puso el anillo, y luego se abrazaron y se besaron.
Desde arriba, Belén observaba toda la escena.
Al verlo, reaccionó como si se enfrentara a un enemigo. En un instante, se interpuso entre Belén y Fabián, bloqueando su contacto visual.
Pero eso no pareció suficiente. Acto seguido, la rodeó con el brazo por la cintura y la atrajo con fuerza hacia él.
Con ese gesto, declaraba su dominio de manera autoritaria, enviándole a Fabián un mensaje silencioso: Belén era su mujer.
Fabián lo vio todo. No se molestó, simplemente esbozó una sonrisa despectiva.
Belén no apartó a Tobías, pero siguió mirando a Fabián y notó el desdén y la burla en sus ojos.
Esa mofa la hería como un cuchillo.
La propuesta de matrimonio terminó y la gente comenzó a dispersarse.
Fue entonces cuando Edgar Guzmán se acercó desde un costado. Al llegar junto a Fabián, también vio a Belén y a Tobías.
La atmósfera se volvió tensa de inmediato.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....