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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 518

Pero en aquel entonces, Edgar sabía que Belén solo lo hacía para averiguar el paradero de Fabián.

Por eso, nunca le dio importancia a su amabilidad, considerándola simplemente una forma de congraciarse con él.

Sin embargo, fuera o no por interés, era un hecho que Belén había sido muy buena con él.

Edgar se quedó sin palabras y se giró hacia Fabián.

—Fabián, esto… ¿no vas a ponerla en su lugar?

Antes de que Fabián pudiera decir algo, Belén se le adelantó:

—¿Acaso él puede controlarme? Es igual que tú, ninguno de los dos es una buena persona.

Edgar, furioso, le espetó:

—Tú, maldita…

Sin dejarlo terminar, Fabián tiró de su brazo.

—Frida nos está esperando. No vale la pena que te enojes. Vámonos.

Edgar quería decir algo más, pero se contuvo.

Eso sí, antes de irse, le lanzó a Belén varias miradas cargadas de odio.

Al verlo, Tobías le advirtió con rabia:

—Si sigues mirando así, te voy a sacar esos ojos de perro.

Edgar no respondió, pero soltó un bufido de desdén.

Tobías intentó ir tras él, pero Belén lo detuvo, sujetándolo del brazo.

—Tobías, no es necesario.

Solo entonces Tobías cedió, a regañadientes.

Cuando vio que se había calmado, Belén le dijo:

—Vámonos a casa.

—Sí —asintió él.

***

Fabián y Edgar se reunieron con Frida, quien tenía el rostro bañado en lágrimas de emoción.

En el momento en que Edgar vio a Frida, todo su mal humor se desvaneció.

Solo quedó una sonrisa radiante y una mirada de adoración.

Al acercarse y verla llorar, no pudo evitar bromear:

Capítulo 518 1

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