Pero en aquel entonces, Edgar sabía que Belén solo lo hacía para averiguar el paradero de Fabián.
Por eso, nunca le dio importancia a su amabilidad, considerándola simplemente una forma de congraciarse con él.
Sin embargo, fuera o no por interés, era un hecho que Belén había sido muy buena con él.
Edgar se quedó sin palabras y se giró hacia Fabián.
—Fabián, esto… ¿no vas a ponerla en su lugar?
Antes de que Fabián pudiera decir algo, Belén se le adelantó:
—¿Acaso él puede controlarme? Es igual que tú, ninguno de los dos es una buena persona.
Edgar, furioso, le espetó:
—Tú, maldita…
Sin dejarlo terminar, Fabián tiró de su brazo.
—Frida nos está esperando. No vale la pena que te enojes. Vámonos.
Edgar quería decir algo más, pero se contuvo.
Eso sí, antes de irse, le lanzó a Belén varias miradas cargadas de odio.
Al verlo, Tobías le advirtió con rabia:
—Si sigues mirando así, te voy a sacar esos ojos de perro.
Edgar no respondió, pero soltó un bufido de desdén.
Tobías intentó ir tras él, pero Belén lo detuvo, sujetándolo del brazo.
—Tobías, no es necesario.
Solo entonces Tobías cedió, a regañadientes.
Cuando vio que se había calmado, Belén le dijo:
—Vámonos a casa.
—Sí —asintió él.
***
Fabián y Edgar se reunieron con Frida, quien tenía el rostro bañado en lágrimas de emoción.
En el momento en que Edgar vio a Frida, todo su mal humor se desvaneció.
Solo quedó una sonrisa radiante y una mirada de adoración.
Al acercarse y verla llorar, no pudo evitar bromear:
Cuando terminaron de jugar, le preguntó a Frida:
—¿Grabaste todo el proceso?
Frida se giró hacia él y asintió.
—Sí, lo grabé todo. Fue hermoso.
Habían pasado por allí y visto la propuesta de matrimonio por casualidad, y fue Frida quien sugirió que se acercaran a curiosear.
Al ver lo emotivo que era el ambiente, propuso grabarlo.
Justo entonces, Lucas se unió a ellos.
Parecía haber comprado algo, y al llegar, se lo estaba guardando en el bolsillo del pantalón.
Al ver su actitud cuidadosa y protectora, Edgar bromeó:
—Lucas, ¿qué tanto misterio? ¿Qué? ¿Ya tienes a quién regalárselo?
Ante esa pregunta, Frida también lo miró instintivamente.
En ese momento, incluso se sonrojó un poco.
Después de tantos años cerca de Fabián, sabía que a Edgar le gustaba ella, y en cuanto a Lucas, suponía que sentía lo mismo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....