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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 519

Al escuchar la broma de Edgar, Lucas se detuvo antes de acercarse.

Cuando se paró frente a ellos, le explicó a Edgar con una sonrisa:

—Estaba dando una vuelta por aquí y vi una cosita curiosa, así que la compré.

Edgar se abalanzó para intentar quitársela, pero Lucas retrocedió un paso, protegiendo su bolsillo.

El misterio de Lucas despertó aún más la curiosidad de Edgar.

—¿Qué es? ¡A ver, enséñamela!

Lucas se cubrió el bolsillo.

—No es nada.

Al ver cómo lo ocultaba, Edgar lo miró con los ojos entrecerrados.

—¿Qué? ¿De verdad es para regalárselo a alguien especial?

Lucas soltó un bufido.

—No te metas.

Edgar lo miró con una expresión de complicidad y le preguntó con curiosidad:

—¿En serio ya tienes a alguien que te gusta?

Lucas, ya harto de las preguntas, respondió en voz baja:

—Sí.

Al oírlo, Edgar le pasó un brazo por los hombros.

—¿Quién? ¿La conozco?

Fabián y Frida también habían escuchado la conversación.

A Fabián no le interesaban los chismes, pero como nunca había oído a Lucas hablar de que le gustara alguien, le prestó más atención de lo normal.

En cuanto a Frida, también miró a Lucas con creciente curiosidad.

Estaba segura de que Lucas no lo diría directamente.

Después de todo, la mujer que le gustaba era, supuestamente, la prometida de su mejor amigo.

Justo cuando pensaba esto, escuchó a Lucas responderle a Edgar:

—Todavía no puedo decírselos. Cuando logre conquistarla, se los presentaré a todos.

Lucas mantuvo el suspenso, y Edgar dejó de insistir. En su lugar, se giró hacia Fabián y se quejó:

—Fabián, mira a Lucas. Ahora resulta que tiene secretitos.

Mientras tanto, Frida se quedó de pie, aturdida y confundida por las palabras de Lucas.

La persona que a él le gustaba, por más que lo pensara, no parecía ser ella.

Pero, ¿cómo era posible?

No había ninguna otra mujer en el círculo de Lucas.

En ese momento, los novios de la propuesta exitosa comenzaron a soltar globos.

Cientos de globos de colores se elevaron lentamente desde el suelo, subiendo cada vez más alto hasta que, a lo lejos, parecían estrellas colgando en el cielo.

La hermosa escena capturó la atención de todos.

Pero a Frida ya no le importaba el romanticismo del momento. Se giró para mirar a Lucas, que estaba de pie a poca distancia de ella.

Con cuidado, se acercó.

Fingiendo un descuido, rozó con su mano el brazo de Lucas.

Al sentir que alguien lo tocaba, Lucas se volvió de inmediato. Al ver que era Frida, instintivamente se apartó un poco.

Al mismo tiempo, le susurró en voz baja:

—Frida, me rozaste. Si Fabián lo ve, se va a poner celoso.

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