Al escuchar la broma de Edgar, Lucas se detuvo antes de acercarse.
Cuando se paró frente a ellos, le explicó a Edgar con una sonrisa:
—Estaba dando una vuelta por aquí y vi una cosita curiosa, así que la compré.
Edgar se abalanzó para intentar quitársela, pero Lucas retrocedió un paso, protegiendo su bolsillo.
El misterio de Lucas despertó aún más la curiosidad de Edgar.
—¿Qué es? ¡A ver, enséñamela!
Lucas se cubrió el bolsillo.
—No es nada.
Al ver cómo lo ocultaba, Edgar lo miró con los ojos entrecerrados.
—¿Qué? ¿De verdad es para regalárselo a alguien especial?
Lucas soltó un bufido.
—No te metas.
Edgar lo miró con una expresión de complicidad y le preguntó con curiosidad:
—¿En serio ya tienes a alguien que te gusta?
Lucas, ya harto de las preguntas, respondió en voz baja:
—Sí.
Al oírlo, Edgar le pasó un brazo por los hombros.
—¿Quién? ¿La conozco?
Fabián y Frida también habían escuchado la conversación.
A Fabián no le interesaban los chismes, pero como nunca había oído a Lucas hablar de que le gustara alguien, le prestó más atención de lo normal.
En cuanto a Frida, también miró a Lucas con creciente curiosidad.
Estaba segura de que Lucas no lo diría directamente.
Después de todo, la mujer que le gustaba era, supuestamente, la prometida de su mejor amigo.
Justo cuando pensaba esto, escuchó a Lucas responderle a Edgar:
—Todavía no puedo decírselos. Cuando logre conquistarla, se los presentaré a todos.
Lucas mantuvo el suspenso, y Edgar dejó de insistir. En su lugar, se giró hacia Fabián y se quejó:
—Fabián, mira a Lucas. Ahora resulta que tiene secretitos.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....