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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 536

Al final, Gabriela quedó completamente desnuda.

Belén, al verla, exclamó alarmada:

—Señora, usted...

Quiso tomar algo de ropa para cubrirla, pero Gabriela la detuvo con un gesto.

—No hace falta.

Belén se quedó inmóvil, con los ojos llenándose de lágrimas.

Alejandra, al ver a Gabriela así, rompió a llorar. Las lágrimas caían de sus ojos como perlas de un collar roto.

Gabriela levantó los brazos, de pie, expuesta y sin vergüenza bajo la luz. Fijó su mirada en los ojos enrojecidos de Alejandra y dijo:

—Mira, al final del día, una mujer, sin ropa, más allá de ser alta o baja, delgada o robusta, es más o menos igual. No es más que un cuerpo. Tú tienes uno, yo tengo uno, ella tiene uno, todas lo tenemos. ¿Y vas a ceder porque ese perro te amenaza usando tu pudor en tu contra?

»No, no puedes ceder. Todas las mujeres pasamos por esas cosas. Tú lo has vivido, yo lo he vivido, y Belén también. No es más que eso. ¿Qué adulto con una vida normal no tiene esas experiencias? Incluso si él lo publica y otros lo ven, ¿y qué? La vergüenza debería ser de ellos, no tuya. El que debería dar asco es él, no tú.

»Cuando nos pasa algo así, no podemos tener miedo, no podemos retroceder. Cuanto más te amenace, más tienes que aprender a contraatacar. Sea como sea, tienes que hacerle saber que no eres una presa fácil que pueda manipular a su antojo.

Las palabras de Gabriela, dichas con tanta convicción, conmovieron profundamente a Alejandra.

Belén, al escucharlas, también se sintió emocionada.

Lo que Gabriela decía era cierto.

En esta situación, todo se reducía a quién estaba dispuesto a arriesgar más.

Si Alejandra lograba superar esa barrera mental, el resto no sería tan difícil de resolver.

Al ver que Alejandra parecía reaccionar, Belén hizo ademán de quitarse la ropa también.

Alejandra la detuvo de inmediato.

—Belén, no tienes que hacer eso. Ya sé lo que tengo que hacer.

Al oírla, los ojos de Belén se llenaron de lágrimas.

Entonces, Alejandra miró a Gabriela y dijo en voz baja:

—Señora, gracias. Ahora sé lo que debo hacer.

Capítulo 536 1

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