Después de insultarse, en lugar de sentirse mejor, la frustración creció. En ese momento, todo le molestaba, todo le parecía irritante.
Incluso a un gato que pasaba por ahí, no pudo evitar gritarle:
—¿Qué miras? ¡Lárgate a tu casa!
El gato salió corriendo despavorido.
Tobías regresó a su carro y, tras cerrar la puerta de un portazo, se quedó sentado, consumido por su enojo.
En ese momento, su celular sonó. Era una notificación de WhatsApp.
Tobías lo tomó rápidamente y, como esperaba, era un mensaje de Belén.
En el instante en que vio su nombre, toda la negatividad que lo envolvía se disipó como por arte de magia.
Sin embargo, al leer el contenido del mensaje, el buen humor se le esfumó tan rápido como llegó.
Belén le había escrito: [Avísale a Alejandra de mi parte que tuve que irme a casa por un asunto. Mañana pasaré a verla.]
En todo el mensaje, no había ni una sola palabra para él, ni una muestra de preocupación.
Tobías no respondió. En su lugar, abrió el perfil de Belén y seleccionó la opción de eliminar contacto.
Por un segundo, la rabia fue tan intensa que realmente quiso borrarla.
Pero al final, no pudo hacerlo. No se atrevió.
«¿Y si la elimino y luego no vuelve a aceptarme?», pensó.
Ojos que no ven, corazón que no siente. Tobías bloqueó el celular y lo arrojó al asiento del copiloto.
***
Mientras tanto, Fabián conducía, y Belén aprovechó para enviarle un mensaje a Tobías.
Después de enviarlo, esperó su respuesta.
Pero pasaban los minutos y no llegaba nada.
En ese momento, una punzada de preocupación la invadió.
«Debe estar enojado conmigo», pensó.
Estaba a punto de escribirle una explicación cuando el carro se detuvo en un semáforo en rojo.
En cuanto el vehículo se detuvo, Fabián se giró para mirarla. Al verla pensativa, bajó la vista hacia su celular.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....