Adrián condujo personalmente hasta el hospital, a pesar de que Victoria insistió en que podían utilizar al chofer. Desde que salieron de la mansión, él mantuvo una mano sobre la suya cada vez que el tránsito le permitía apartarla del volante, como si aquel contacto pudiera impedir que algo volviera a amenazarla.
—No estoy muriendo —dijo ella.
La frase hizo que Adrián apretara los dedos.
—No vuelvas a decir algo así.
—Entonces deja de mirarme como si esta revisión fuera una despedida.
—Solicitaron estudios urgentes.
—También lo hicieron después del trasplante y aquí sigo, discutiendo contigo.
Adrián llevó su mano hasta los labios y depositó un beso sobre sus dedos, sin apartar la mirada del camino.
—Quiero que sigas discutiendo conmigo hasta la vejez.
Victoria sonrió y apoyó la cabeza contra el asiento. El cansancio continuaba, aunque no quiso mencionarlo porque cualquier gesto aumentaba la vigilancia de Adrián y no deseaba que el temor volviera a gobernar cada decisión que tomaban.
En el hospital le extrajeron varias muestras y realizaron estudios destinados a evaluar el funcionamiento del riñón. Victoria respondió las preguntas con tranquilidad, restando importancia a las náuseas y el mareo de la tarde anterior, hasta que recibió una llamada de la especialista encargada del seguimiento de Camille y Mathis.
La niña debía asistir a una entrevista final vinculada con el cierre administrativo de la adopción, pero se negaba a entrar sin Victoria porque temía que alguna respuesta equivocada pudiera modificar la resolución.
—Ve —dijo Adrián—. Yo esperaré los resultados.
—Podemos cambiar la cita.
—Camille ha esperado demasiado para sentir que sus necesidades ocupan un lugar importante. No le pediremos que vuelva a hacerlo.
—Tú también necesitas que esté aquí.
—Necesito saber que nuestra hija no piensa que debe enfrentar sola algo relacionado con su futuro.
Victoria dudó, pero el médico confirmó que no necesitaba permanecer durante la primera revisión. Además, Adrián estaba autorizado para recibir información de su tratamiento desde la crisis anterior, cuando ambos acordaron que no volverían a depender de versiones incompletas en una situación de emergencia.
—Me llamas en cuanto terminen —exigió ella.
—Te llamaré.
—Y no conviertas una variación mínima en una tragedia.
—No convierto todo en una tragedia.
Victoria lo miró sin responder y Adrián terminó besándola antes de verla marcharse. Cuando regresó al consultorio, el especialista ya había recibido parte de los resultados y le pidió que tomara asiento.
—El riñón continúa funcionando —comenzó—, pero existen indicadores de que podría estar sufriendo un deterioro progresivo.
—¿Su cuerpo está rechazando el trasplante? ¿Después de todo este tiempo eso es posible?
—No debemos sacar conclusiones aceleradas, necesitamos determinar la causa. Puede tratarse de una reacción al tratamiento, una infección o una etapa temprana de disfunción del injerto; tendremos que modificar algunos medicamentos, repetir las pruebas y vigilar cómo responde durante los próximos días.
—¿Su vida corre peligro?
—En este momento no puedo afirmar algo así, pero tampoco sería responsable restarle importancia. Si los valores continúan cambiando, podría perder parte de la función renal y necesitar un tratamiento más complejo.
Adrián contempló los resultados sin comprender todos los términos, aunque reconoció suficientes cifras señaladas para saber que la situación no era menor. Recordó las semanas posteriores a la operación, la debilidad de Victoria y el temor constante de que el órgano fuera rechazado después de todo lo que habían hecho para conseguirlo.
—Ayer se mareó y hoy volvió a sentir náuseas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....