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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 333

Victoria despertó durante la madrugada y encontró a Adrián observándola. Él tenía una mano apoyada sobre su cintura y la expresión de quien llevaba horas sin dormir, atrapado en pensamientos que no estaba dispuesto a compartir.

—¿Cuánto tiempo has estado así?

—No lo sé.

—Eso significa demasiado.

Adrián acarició su mejilla y Victoria comprendió que los resultados contenían algo que no le había contado, pues su manera de vigilarla no correspondía a una simple variación en los estudios.

—Quiero saber exactamente qué dijo el médico.

—Hablaremos después de las siguientes pruebas.

—No quiero que vuelvas a decidir qué información puedo soportar.

Él se incorporó, dispuesto a explicarle, pero unos golpes apresurados sonaron en la puerta. Mathis entró seguido por Camille, llevando una caja enviada por Regina con opciones para la boda. El niño subió a la cama entre ambos y comenzó a mostrarles cada objeto, obligándolos a posponer una conversación que Victoria no pensaba olvidar.

Durante el desayuno, apenas consiguió probar la comida. Las náuseas regresaron y una fecha olvidada ocupó sus pensamientos, de modo que revisó el calendario en su teléfono y comprobó que los días de retraso en su periodo seguían acumulándose.

No era algo desconocido después del trasplante y el estrés de las últimas semanas podía explicarlo, pero los mareos, el cansancio y el rechazo a ciertos alimentos adquirieron otro significado. Victoria contempló a Adrián al otro lado de la mesa, pero decidió no mencionar una posibilidad que podía resultar equivocada.

Esperó hasta que él salió para reunirse con sus abogados y después pidió a una empleada que comprara dos pruebas. Permaneció en el baño convencida de que estaba reaccionando de manera exagerada, aunque sus manos temblaron cuando abrió el paquete.

Las dos líneas aparecieron antes de que terminara el tiempo indicado.

Victoria se sentó y observó el resultado, incapaz de ordenar lo que sentía. Durante su enfermedad había renunciado a imaginar un embarazo; después del trasplante, su recuperación, el divorcio y la adopción ocuparon todo el espacio disponible. Camille y Mathis eran sus hijos y jamás había considerado necesario traer otro niño al mundo para completar su familia, pero descubrir que una nueva vida podía estar creciendo dentro de ella despertó una felicidad inesperada.

Realizó la segunda prueba y obtuvo el mismo resultado. Aun así, acudió a un laboratorio para confirmar el embarazo antes de decírselo a Adrián, pues no quería despertar una ilusión que pudiera desaparecer pocas horas después.

La respuesta llegó esa misma tarde: la gestación se encontraba en una etapa inicial.

Guardó silencio durante el camino de regreso, sonriendo cada vez que imaginaba la reacción de Adrián. Decidió colocar una de las pruebas dentro de una caja pequeña junto con la invitación donde aparecían los nombres de Camille y Mathis al lado de los suyos.

Camille la encontró preparando la sorpresa.

—¿Es para papá?

—Sí.

—¿Tiene que ver con la boda?

—Tiene que ver con nuestra familia.

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