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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 334

Victoria esperó entonces una explicación, pero él permaneció callado durante tantos segundos que la alegría del anuncio comenzó a mezclarse con una inquietud que ya no podía ignorar.

—Dime qué te explicó el médico.

Adrián se apartó lo suficiente para contemplarla, consciente de que ocultarle la información significaría repetir aquello que tantas veces había dañado su relación.

—El riñón continúa funcionando, pero algunos valores indican que podría estar deteriorándose.

Victoria cerró los dedos alrededor de los suyos.

—¿Saben por qué?

—Todavía no. Puede ser una reacción al tratamiento, una infección o el inicio de una disfunción del injerto.

—Entonces tendrán que averiguarlo.

—El embarazo puede empeorar todo.

La expresión de Victoria cambió, aunque no retiró las manos. Adrián le explicó los riesgos mencionados por el especialista, incluyendo la posibilidad de que el riñón perdiera parte de su función, la hipertensión, el rechazo y las complicaciones para ella y el bebé. Evitó hablar de la interrupción porque hacerlo convertiría en palabras el pensamiento que llevaba horas persiguiéndolo.

—Todavía no existe un diagnóstico definitivo —respondió Victoria—. Ni siquiera me han evaluado sabiendo que estoy embarazada.

—El médico fue claro.

—Fue claro sobre posibilidades, no sobre mi futuro.

Adrián se levantó y caminó hasta la ventana. Victoria reconoció en la rigidez de sus hombros al hombre que pretendía enfrentarse a cualquier amenaza mediante órdenes, dinero y contactos, aunque esa vez no existía un enemigo al que pudiera vencer.

—Buscaré otros especialistas —declaró—. Conseguiremos las mejores opiniones y cualquier tratamiento que necesites.

—Estoy de acuerdo, siempre que recuerdes que las decisiones serán nuestras y no solamente tuyas.

Adrián regresó junto a ella y se arrodilló.

—No soportaría perderte.

—Yo tampoco quiero morir, pero nuestro hijo no puede convertirse en el responsable de un peligro que apenas estamos intentando comprender.

Él apoyó una mano sobre su vientre nuevamente. Sentía amor por el bebé, pero no podía pensar en su existencia sin recordar todo lo que podía exigirle al cuerpo de Victoria.

A la mañana siguiente acudieron a una consulta conjunta con nefrología y obstetricia especializada. Los médicos solicitaron nuevas pruebas, modificaron uno de los medicamentos y explicaron que necesitarían vigilar el embarazo con mayor cuidado, aunque ninguno habló de terminarlo.

—Podemos continuar mientras los resultados permanezcan dentro de límites aceptables —explicó la obstetra—, pero tendremos que evaluar cada cambio y actuar sin retrasos.

Victoria tomó la mano de Adrián.

—Eso significa que existe una posibilidad.

—Significa que debemos ser cautelosos —corrigió él.

Al salir del hospital, Victoria permaneció aferrada a su brazo.

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