Entrar Via

Después de que mi Esposo me Lanzó de un Acantilado, Regresé para Destruirlo Todo romance Capítulo 14

Una semana después, Liam decidió que Thaís estaba lista para su primera aparición pública.

No era realmente pública, por supuesto. Era un paseo cuidadosamente orquestado por los pasillos del ala privada del hospital, donde se celebraba un evento benéfico para los grandes donantes del centro.

—Solo unos minutos, mi amor —le dijo Liam, mientras la ayudaba a sentarse en una silla de ruedas—. Para que la gente vea lo bien que te estás recuperando. Dará confianza a los inversores.

Thaís se dejó hacer, interpretando su papel de muñeca frágil. Llevaba una bata de seda color crema y el pelo recogido en un moño suelto. Se había maquillado ligeramente para parecer pálida y vulnerable.

Liam la empujaba por el pasillo, deteniéndose cada pocos metros para aceptar las felicitaciones y las miradas compasivas de gente rica con copas de champán en la mano.

—¡Qué milagro, Liam! Eres un héroe.

—Thaís, querida, te ves mucho mejor.

Ella sonreía débilmente, asentía y murmuraba gracias, manteniendo la mirada baja.

Era nauseabundo. Se sentía como un animal de zoológico.

Y entonces, lo vio.

Estaba al otro lado del pasillo, hablando con el director del hospital. Era alto, más que Liam, con el pelo negro y unos ojos oscuros e intensos. Llevaba un traje a medida de un gris oscuro que gritaba poder y dinero.

Pero no era la ropa lo que llamó su atención. Era la forma en que se movía, la confianza tranquila que emanaba. Y la forma en que la miraba.

No la miraba con lástima, como los demás. La miraba con una curiosidad penetrante, casi analítica.

Sus miradas se cruzaron por un instante.

En ese breve momento, Thaís se olvidó de actuar. Su expresión frágil vaciló, y por un segundo, la mujer real —la mujer inteligente, fuerte y furiosa— miró a través de sus ojos.

El hombre levantó una ceja, sutilmente. Intrigado.

—Roberto, qué sorpresa verte aquí.

La voz de Liam, tensa y fría, rompió el momento.

—Por favor, llámeme Roberto. Espero que se recupere pronto. El mundo de la moda no es lo mismo sin usted.

Liam se tensó, su mano apretando con fuerza el manillar de la silla de ruedas.

—Se está recuperando maravillosamente. Yo me estoy encargando de ello —dijo, cortante.

Roberto le dedicó una última mirada a Thaís, una mirada que parecía decir: “Sé que hay más en ti de lo que aparentas”.

Luego, asintió brevemente a Liam y se fue, desapareciendo entre la multitud.

Thaís lo siguió con la mirada.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien la había mirado y no había visto a una víctima.

Había visto a una igual.

Y eso, en medio de su mundo de mentiras, se sintió peligrosamente real.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Después de que mi Esposo me Lanzó de un Acantilado, Regresé para Destruirlo Todo