Roberto Márquez estaba revisando los planos de un nuevo complejo hotelero cuando Laura, su asistente, entró en su despacho.
—Señor, creo que esto le interesa.
Le tendió una tableta abierta por la versión digital del periódico más sensacionalista de la ciudad.
El titular era escandaloso: “Restaurantes de Lujo de Diego Salazar, ¿Sirviendo Basura a la Élite?”.
El artículo detallaba con una precisión quirúrgica el escándalo del marisco caducado, citando fuentes anónimas y documentos filtrados. La carrera de Diego Salazar como restaurador estaba acabada.
Roberto leyó el artículo, una ceja arqueada.
—Diego Salazar… —dijo, más para sí mismo que para Laura—. El mejor amigo de Liam Moreno.
—El mismo —confirmó ella—. El escándalo estalló hace una hora. Las acciones de su grupo hostelero se han desplomado.
Roberto dejó la tableta sobre la mesa.
Se levantó y se acercó al ventanal, sus manos en los bolsillos.
Primero, la campaña de perfumes. Un ataque directo a los negocios de Liam.
Luego, el proveedor de cuero. Otro golpe corporativo.
Después, el proyecto Atenea. Un jaque mate estratégico.
Pero esto… esto era diferente.
Esto no era un movimiento de negocios. Atacar a Diego Salazar no le reportaba ningún beneficio económico a Márquez Holdings.
Era un acto de malicia pura. Era personal.
Roberto conectó los puntos.
Una fuente anónima, Casandra, que solo ataca los intereses de Liam Moreno.
Una fuente cuyo conocimiento de la empresa es tan profundo que solo puede venir de dentro.
Una fuente cuyo estilo es audaz, brillante y despiadado.
Y ahora, una fuente que no solo ataca a la empresa, sino también al círculo íntimo de Liam. A sus amigos.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Después de que mi Esposo me Lanzó de un Acantilado, Regresé para Destruirlo Todo