La alianza estaba sellada. Ahora, era el momento de probar su eficacia.
Thaís no perdió el tiempo. Esa misma noche, se sumergió de nuevo en la red de Monteverde Lux, buscando el próximo movimiento de Liam.
Lo encontró en la carpeta de desarrollo corporativo.
Liam planeaba adquirir una pequeña marca de accesorios de piel llamada “Nómada”. Era una empresa joven, con diseños innovadores y un público fiel entre los más jóvenes.
No era una adquisición grande como la del Proyecto Atenea, pero era estratégica. Liam quería absorber su frescura y su base de clientes para rejuvenecer la imagen de Monteverde Lux.
Las negociaciones estaban avanzadas. Liam había hecho una oferta generosa.
Thaís pasó las siguientes horas investigando a “Nómada”. Su fundadora era una joven diseñadora con mucho talento, pero con poca experiencia en los negocios.
Thaís encontró su debilidad.
La marca, en su afán por crecer rápido, se había endeudado enormemente para financiar su expansión internacional. Estaban al borde de la suspensión de pagos.
La oferta de Liam era su única salida.
Pero Thaís también encontró algo más. La fundadora era una apasionada defensora de la producción ética y sostenible. Era el pilar de su marca.
Thaís redactó un nuevo correo para Roberto.
Asunto: “Adquisición ‘Nómada’”.
En el correo, adjuntó dos carpetas.
La primera contenía el informe financiero completo de “Nómada”, revelando su desesperada situación económica.
La segunda contenía un dossier sobre las prácticas de producción de Monteverde Lux bajo el mando de Liam: el uso de proveedores con un historial medioambiental dudoso, los recortes en el programa de sostenibilidad, todo.
Y añadió su habitual línea de texto:
“Él le ofrece dinero. Ofrézcale usted un futuro ético (y un poco más de dinero)”.
“Márquez Holdings adquiere la innovadora marca ‘Nómada’ y refuerza su compromiso con la moda sostenible”.
La victoria fue rápida, silenciosa y letal.
Habían convertido la fortaleza de Liam —su poder económico— en su debilidad, usando sus propias prácticas poco éticas en su contra.
Thaís se permitió una pequeña sonrisa mientras leía la noticia en su ordenador.
Miró a su alrededor, a la oficina donde reinaba la paranoia sembrada por Liam.
Él estaba buscando un topo en su empresa.
Pero su verdadero enemigo no estaba dentro.
Estaba al otro lado de la ciudad, en el despacho de su mayor rival.
Y acababan de demostrar que juntos, eran imparables.

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