Ahora, viendo esto, lo entendía.
Era para esto: para que su familia estuviera tranquila, feliz y sin preocupaciones.
—Hermano, ¿qué haces ahí parado? ¡Eres el cumpleañero, vente ya!
—Gaspar, nomás te esperamos a ti —le hizo señas Florencia.
Gaspar reaccionó, con una sonrisa suave en los ojos, y caminó hacia esa luz que brillaba por él.
—¡Papá! —Pilar se bajó de su silla y corrió hacia él como un pajarito feliz. Él la cargó y se dirigió a la mesa, sentándola junto a Micaela.
Él se sentó enfrente. Su mirada se posó naturalmente en Micaela.
Micaela alzó la vista. Esta vez no la esquivó y dijo suavemente:
—Feliz cumpleaños.
Esas simples palabras revolvieron las emociones en el pecho de Gaspar.
—Gracias por venir —sonrió él.
La cena empezó en un ambiente relajado. Florencia dirigió el brindis y todos levantaron sus copas para celebrar los treinta años de Gaspar.
Esta noche no había compromisos de negocios, solo risas y cariño familiar. Después de disfrutar la cena preparada por un chef de primera, trajeron el pastel de tres pisos que Adriana había encargado.
Gaspar abrazó a Pilar para pedir el deseo y apagar las velas juntos.
Micaela, sentada enfrente, se quedó pensando un momento. Así que estos eran los treinta años de Gaspar.
Recordó cuando lo conoció; él tenía apenas diecinueve. Pero incluso entonces, esa seriedad en su mirada y esa distancia que ponía con el mundo no parecían las de un chico de su edad.
Miró al hombre de enfrente, ahora más maduro y guapo, iluminado por la luz de las velas, con los ojos cerrados y concentrado en su deseo.
La niña en sus brazos juntaba las manitas, imitándolo perfectamente.
Gaspar la recibió sonriendo y la miró con curiosidad.
—¿Regalarme una pluma tiene algún significado especial?
Micaela se acordó de lo que dijo Emilia y se apresuró a aclarar:
—Ninguno. Pasé por una tienda y escogí una cualquiera.
Gaspar soltó una risa.
—¿Por qué te pones nerviosa?
—No estoy nerviosa —dijo Micaela sintiendo la cara caliente.
—Me gusta mucho el regalo. Voy a usar esta pluma con gusto —dijo Gaspar con voz grave, mirándola con intención.

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