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El Ángel Guardián a Mi Lado romance Capítulo 1069

—¿Tienen algún problema en las rodillas o qué les pasa? ¿Por qué se la pasan de rodillas cada rato ante la gente? —aventó Regina, ya sin saber si reír o enojarse ante tanta exageración.

—Además, una cirugía no es como si yo pudiera hacerla nomás porque quiero. Ni siquiera soy médico de aquí, y mucho menos es mi hospital.

—¿En serio hacen operaciones en hospitales ajenos así nada más? ¿Ni siquiera hay que pasar por trámites ni nada?

Regina pensaba que el hospital ni siquiera iba a dejarla hacer ese procedimiento. ¡Ni en sueños le iban a dejar operar solo porque sí!

—¡La señorita Jiménez sí puede! —interrumpió uno de los médicos.

—Sí, sí, usted es una gran doctora, si es usted, seguro que sí se puede. Nuestro director siempre habla maravillas de usted, le cae súper bien.

—¡Voy a ir por el director ahora mismo!

Al parecer, esos médicos también querían presenciar con sus propios ojos la destreza de Regina, así que no tardaron en salir disparados a buscar al director.

En cuestión de minutos, el director apareció en persona. No dijo nada extra, solo ordenó que prepararan el quirófano y que Regina se alistara para la operación.

—¿Hablan en serio? ¿De verdad me van a poner a operar? —Regina se quedó pasmada, sin tiempo ni para protestar.

Ella solo había venido a ver cómo estaba la situación, y de repente la convertían en la cirujana principal.

—Confío en usted, doctora —dijo el director con toda la seriedad del mundo—. Esta operación es crucial para el Sr. Heredia. Necesitamos su ayuda.

Regina no tenía planes de meterse, pero viendo la cara de angustia de todos y el desastre que era ese hospital, no le quedó de otra. Si ella no lo hacía, nadie más iba a poder.

Al final, no tuvo más remedio que entrar al quirófano.

Pablo llegó un poco tarde, después de dar vueltas por todo el hospital hasta que por fin localizó la puerta del quirófano.

Los guardaespaldas de Enzo estaban apostados justo afuera, con cara de preocupación.

—¿Dónde está nuestra señora? —preguntó Pablo, ansioso.

—Entró a cirugía —respondió uno de los hombres sin rodeos.

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