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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 103

Capítulo 103 Roberto imponía respeto sin siquiera alzar la voz.

Sus palabras resonaron con firmeza en la habitación, dejando a Alexis sin saber qué responder.

—Firma.

Vanessa le entregó el acuerdo para cancelar el compromiso. El papel ya tenía su firma.

Alexis se quedó paralizado. Tardó un buen rato en reaccionar. Tomó el documento con las manos temblorosas y la miró, suplicante.

—¿En serio ya no hay ninguna oportunidad para nosotros?

Vanessa apartó la mirada y le respondió con un tono tajante:

—No.

Desde el día en que la dejó plantada en el registro civil, ella dejó de esperarlo.

Además, si él no la hubiera salvado años atrás, ganándose su corazón, jamás lo habría amado tan ciegamente durante cinco años. Había soportado de todo, incluso humillaciones, solo para que él terminara pisoteando sus sentimientos.

Por primera vez en su vida, Alexis sintió un verdadero dolor. Al momento de firmar, sintió un vacío terrible; la pluma le pesaba muchísimo.

Pero, al final, trazó su firma en el papel.

Vanessa tomó el documento y se lo pasó al abogado que estaba junto a su abuelo.

—Listo. A partir de ahora, tú y yo no somos nada.

La próxima vez que nos veamos, dirígete a mí como es debido.

Esa última frase tenía un doble sentido muy claro.

Rafael sonrió de lado, casi sin que se notara. Ella volvía a mostrar la chispa rebelde que siempre la había caracterizado.

Una vez firmado el acuerdo, Édgar y Roberto se dirigieron al estudio, pidiéndole a Rafael que los acompañara.

Rafael sabía de qué iban a hablar, pero no quería irse sin antes voltear a ver a Vanessa, preocupado.

—¿Vas a estar bien sola?

—Ve tranquilo, no pasa nada —se rio ella—. А menos que este tipo quiera que lo mates a golpes.

Al sonreír, se le marcaron unos pequeños hoyuelos en las mejillas, dándole un toque muy dulce a su atractiva cara.

Su imagen se reflejó en los ojos de Rafael. Su expresión, que casi siempre era indiferente, se suavizó por un instante, mostrando su ternura.

Al final, le hizo una seña a su asistente Ricardo para que se quedara vigilando, y caminó hacia el estudio.

Vanessa no tenía la menor intención de quedarse a solas con Alexis. Estaba a punto de subir las escaleras cuando él la llamó:

Para Alexis, ella solo estaba buscando pretextos.

Suspiró, tratando de ceder.

—Está bien, está bien. Si tú dices que no tuviste nada que ver, te creo. Ya hay que dejar ese tema por la paz, ¿te parece?

Dio un paso hacia ella e intentó tomarla de la mano.

—Si me das otra oportunidad y regresamos, mañana a primera hora vamos al registro civil. Y sobre Nati... te prometo que la mandaré fuera del país otra vez. ¿Qué dices?

Vanessa retrocedió de inmediato para esquivar su mano. Lo miró como si le pareciera patético y, ya sin poder contener su molestia, le aclaró las cosas:

—Escúchame bien. Si Natalia se fue hace tres años, fue porque hizo algo imperdonable y tu abuelo decidió mandarla lejos. ¡Pero la muy cínica se las arregló para echarme la culpa a mí! Y por eso tú me has guardado rencor todo este tiempo.

Si no me crees, ve y pregúntaselo a ella. ¡A ver si tiene el valor de admitir lo que hizo!

Las palabras de Vanessa fueron tajantes. Su mirada era clara y firme, sin un rastro de duda.

Al ver que no parecía estar inventando nada, a Alexis le entró la duda.

¿Qué había pasado en realidad hace tres años?

¿A qué se refería Vanessa con esa bajeza que supuestamente había cometido Natalia?

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