Capítulo 111 Rafael la observó alejarse con una terquedad inquebrantable. Seguía teniendo ese mismo temperamento de niña rica de siempre.
Igual que en el pasado: radiante y deslumbrante.
Siempre debió ser así de orgullosa.
Solo cuando estaba con Alexis se volvía dócil y comprensiva, siempre pensando en él.
El ambiente en el interior del auto se volvió asfixiante.
Desde el asiento del copiloto, Ricardo volteó hacia atrás. Al notar que Rafael tenía muy mala cara, regresó la mirada al frente, sin atreverse siquiera a respirar muy fuerte.
Esa actitud le recordó los tres años previos a que el jefe regresara al país: alguien que ocultaba sus emociones y que lograba intimidar a cualquiera con una sola mirada.
Ya en el avión, Vanessa se miró el reloj que llevaba en la muñeca. En un abrir y cerrar de ojos, se lo quitó con fastidio y lo metió a la fuerza en su bolso de mano.
Lo había dejado en casa a propósito, pero Rafael se empeñó en llevárselo y, para colmo, se lo puso él mismo.
¿Ella era el tipo de persona a la que le hacían falta relojes? Claro que no. Lo que le hacía falta era la persona indicada para regalárselo; alguien de quien aceptaría con gusto hasta un simple dulce.
Si no era de esa persona, prefería no recibir nada.
*** Dos horas después, el vuelo aterrizó en la capital.
Apenas era el mediodía.
Tras instalarse en el hotel, Vanessa rechazó la invitación del equipo de producción para ir a almorzar. En su lugar, bajó a comprarse algo de comer por ahí cerca y se encerró en su cuarto el resto de la tarde y la noche.
Al día siguiente, la producción organizó la lectura del guion, la cual fluyó bastante bien. Los actores se acercaron a Vanessa para analizar sus líneas, las emociones de sus personajes y otros detalles.
La comunicación entre todos fue bastante agradable.
Pasadas las seis de la tarde, el director Quiroz propuso que fuerana cenar todos juntos. Al principio Vanessa quiso negarse, pero los actores insistieron con tanto entusiasmo que terminó aceptando por compromiso.
El grupo se dirigió a un restaurante muy famoso de la zona para probar el platillo típico del lugar: unos buenos tacos de barbacoa. El ambiente fue muy ameno, lleno de risas y pláticas.
—Vanessa, estoy segura de que la serie será un éxito. Cuando escribas tu próxima obra maestra, no te olvides de mí, ¿eh? —bromeó Itzel Velázquez, la actriz principal.
Su comentario hizo que los demás actores le hicieran segunda. Emanuel Herrera, el protagonista de la serie, no dudó en halagarla:
Aprovechando un descuido, Vanessa se escapó al baño para poder respirar un poсо.
Mientras se lavaba las manos, le entró una llamada de un número desconocido. Al ver que la lada era de Cartaluz, pensó que se trataba de Alexis, así que le colgó.
Una vez terminada la cena, todo el grupo caminó de regreso hacia la entrada del hotel.
Vanessa e Itzel se quedaron rezagadas, caminando a varios metros de distancia del resto.
De vez en cuando, los de adelante volteaban para apurarlas. Como algunos ya iban pasados de copas, empezarona meterse a los elevadores para subir a sus cuartos.
Itzel tomó del brazo a Vanessa para obligarla a acelerar el paso. En ese instante, alguien la llamó desde un costado:
—¡Vanessa!
Ella se detuvo en seco y giró la cabeza. Una figura alta salió de entre la oscuridad y se detuvo bajo la luz de un farol, a pocos metros de ella, dejando ver su cara con claridad.
Al reconocer al sujeto que estaba ahí, la expresión de Vanessa cambió, perdiendo cualquier rastro de alegría. Apretó los puños. ¿Qué diablos hacía él ahí?

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