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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 152

Capítulo 152 Ricardo no alcanzó a terminar de hablar; fue interrumpido por el celular de Vanessa.

Era Rafael. En cuanto ella contestó, escuchó su voz cálida al otro lado de la línea:

—¿Ya viste el estudio? ¿Te gusta?

Vanessa no pudo evitar sonreír.

—Lo decoraste perfecto, me encanta. Gracias.

—Qué bueno que te guste. Si hay algo que quieras cambiar, dile al asistente Medina para que se encargue —respondió Rafael, con un tono tan cariñoso que sería muy fácil malinterpretarlo.

Su voz profunda resultaba tan agradable al oído que cada palabra parecía resonar en el interior de Vanessa.

Era como si le estuviera susurrando muy de cerca.

El corazón se le aceleró y sus mejillas se tiñeron de un rojo que él, por suerte, no podía ver.

—Ya está perfecto, no hay nada que cambiar.

Vanessa se apresuró a buscar una excusa para colgar.

—Sigue con tu trabajo, ya no te quito más tiempo.

Dicho esto, y sin esperar a que Rafael pudiera responder, terminó la llamada a toda prisa.

Rafael se quedó sorprendido y arrugó la frente. Sin embargo, un momento después pareció comprenderlo todo; tomó su celular y le envió un mensaje al asistente Medina:

"Cuida lo que dices".

Al leer el mensaje, Ricardo sintió un hueco en el estómago y, por instinto, echó un vistazo a las esquinas del techo del estudio.

"Qué raro, aquí no hay cámaras de seguridad.

¿Cómo diablos se enteró el jefe de lo que le estaba diciendo a su esposa?", pensó extrañado.

Vanessa ya se había calmado un poco y volvió a mirarlo.

—¿En qué nos quedamos? ¿Qué estabas diciendo hace un momento?

Antes de la llamada, le había parecido escuchar que mencionaba algo sobre volar especialmente a algún lugar...

Ricardo se puso tenso y negó enérgicamente.

—No era nada importante, señora. Tengo que apresurarme para ir a darle un reporte al jefe. Si ya no necesita nada más, me retiro.

Al notar que parecía estar asustado por algo, Vanessa asintió.

—Está bien, no te quito más tiempo.

Ricardo salió huyendo de ahí.

Vanessa no pudo evitar sentirse extrañada; todo estaba normal, ¿qué mosca le había picado al asistente Medina?

Vanessa lo pensó un par de segundos y, sin más remedio, le mintió.

"Sí, me surgió algo de imprevisto".

"¿Todo está bien?" "Todo en orden. Cena tú, no me esperes; voy a comer algo por fuera".

"De acuerdo. Llámame si necesitas algo".

A través de sus palabras, se notaba lo mucho que se preocupaba por ella.

Era tan atento y detallista que sería mentira decir que a Vanessa no le conmovía esa actitud.

Sin embargo, se obligó a recordar que debía mantener los pies en la tierra; no podía confundir la buena educación y caballerosidad de Rafael con verdaderos sentimientos hacia ella.

Al menos, no de una manera romántica.

Ya un poco más tranquila, le respondió:

"Claro".

Acto seguido, bloqueó la pantalla del celular y entró a la casa.

Para su sorpresa, no solo estaba el abuelo Antonio sentado en el sillón principal, sino que a su izquierda se encontraban Édgar y su esposa, Yolanda.

Además, Natalia y Alexis se encontraban de pie a cierta distancia, con la cabeza baja frente al anciano. Ambos tenían una actitud que parecía ser sumisión y resentimiento.

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