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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 234

Capítulo 234 Eso solo hizo que Vanessa se diera cuenta de que él la trataba como a una niña a la que había que consentir.

La alegría que se le habla encendido hacía un momento se apagó a la mitad en un instante.

La tristeza le ensombreció la mirada y negó en voz baja.

-No es nada.

Leonardo estaba parado afuera de la puerta y dio un par de golpes en el marco.

-Ustedes dos, tengan un poco de consideración con el lugar donde están.

Rafael le lanzó una mirada.

-Si te molesta tanto, también podrías casarte.

Leonardo levantó ambas manos en señal de rendición.

-Dicen que el matrimonio es la tumba del amor, y yo ni siquiera tengo amor todavía. No pienso meterme a la tumba antes de tiempo.

Se dio un golpecito en el reloj de pulsera.

-Ya es hora de comer. Vane, tú también ven.

Vanessa retiró su mano de la de Rafael.

-No, vayan ustedes.

-¿No vienes?

Rafael notó su ánimo decaído y la miró con preocupación, fijando los ojos en su cara.

-¿Estás así por lo de hace rato?

-No.

Vanessa negó con la cabeza. No era exactamente que estuviera de mal humor, solo se sentía un poco desilusionada.

La voz atractiva de Rafael adquirió un tono juguetón.

-Si no quieres comer con él, podemos ir solos tú y yo. No le hagas caso.

Vanessa forzó una sonrisa apenas perceptible.

-No es eso, ya quedé con Bianca. Vayan, tranquilos.

Los ojos de Rafael se oscurecieron y asintió.

-Está bien. Recuerda llamarme si necesitas algo.

-Ajá. -Vanessa bajó la mirada y asintió.

Leonardo fue a jalar a Rafael del brazo.

-Ya, basta. Tanta miel entre ustedes dos enfrente de mí es demasiado. Además, en la noche es la fiesta de celebración...

Le sonrió a Vanessa.

-Vane, entonces nos vemos en la noche.

-Bueno.

Vanessa lo miró y sonrió con tristeza.

Llevaba un buen rato paseando con Bianca cuando la escuchó protestar:

-¿Qué te pasa? Desde que nos vimos no has dejado de estar con esa cara larga. ¿Te peleaste con Rafael?

Al terminar, dijo con cierta melancolía:

-¿Esto no será una secuela del matrimonio relámpago?

Bianca se acarició el mentón y sentenció:

-Vanessa, estás perdida. Se te alborotó el corazón.

Vanessa abrió los ojos de golpe.

-¿Estás diciendo que me enamoré de él?

Bianca asintió con seguridad.

-Así es.

Hizo una pausa y le quitó el reloj de las manos.

-Eso no va contigo. Si te gusta alguien, deberías decírselo sin rodeos, ¿no? Nena, saca el mismo valor que tenías con Alexis, ese de lanzarte sin reservas, y dile a Rafael que te gusta. Así de fácil.

Al escuchar esas palabras, Vanessa no pudo evitar sentir una punzada de emoción.

Lo pensó y le pareció que tenía razón. Compró el regalo, se despidió de Bianca y tomó una decisión.

De camino, le marcó a Rafael.

-¿Ya estás en la casa?

El corazón de Vanessa latía con fuerza. Reunió todo su valor y dijo:

-Necesito hablar contigo.

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