Rafael sonrió. Aun así, su expresión seguía siendo sombría y nadie lograba adivinar si estaba contento o molesto. Antonio había buscado a Ricardo porque no quería molestar a Vanessa con ese asunto.
Dicho de otro modo, aún no era necesario involucrarla. Antonio siempre había adorado a Vanessa y no quería arrastrarla al problema a menos que fuera indispensable. Solo por eso, Rafael no podía negarse a ir.
—Pospón la siguiente reunión.
Rafael se levantó y salió de la oficina a toda prisa. Bianca llamó a Vanessa para saber cómo estaba.
—Nunca pensé que alguien como Rafael también tuviera un pasado tan triste. Por eso dicen que cada persona es protagonista de su historia. La frase no podría ser más cierta.
A pesar de ser el poderoso heredero del corporativo, Rafael también sufrió por culpa de su familia.
—Es verdad.
Vanessa se sintió muy identificada y no pudo evitar darle la razón.
—Entonces, ¿ustedes dos están bien? Seguro que estos días está muy vulnerable. Aprovecha para conquistarlo un poco más y quedará rendido a tus pies.
—Ya que eres tan experta, ¿tú ya conquistaste al doctor Villalobos? —preguntó Vanessa, aprovechando la ocasión para despejar sus dudas.
Bianca guardó silencio durante unos segundos. Vanessa comprendió lo que aquello significaba.
—Rafael siempre me trató bien. Comprendo lo que siente por mí y yo siento lo mismo. Lo amo.
Bianca quedó confundida. Al escucharla, sintió cierta envidia por la franqueza con la que Vanessa hablaba de sus sentimientos.
—Entre Sergio y yo nunca habrá nada. En cambio, la relación entre Rafael y tú se fortalece cada vez más y me alegro mucho por ustedes. Pero ¿todavía buscas a la persona que te salvó la vida?
Al mencionar el tema, Vanessa notó que ya no estaba tan obsesionada como antes. Alexis dijo que Emilio era su salvador y muchas pruebas parecían confirmarlo, pero algo no terminaba de convencerla.

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