Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 316

Esas palabras sinceras golpearon a Vanessa sin aviso, directo en el alma. Tenía que admitirlo: Rafael la conmovió. Qué importaba ya si era amor o no; eso dejó de ser relevante.

Lo abrazó con fuerza y respondió con intensidad:

—Entonces vamos a intentarlo... Rafael, no me importa quién sea tu persona especial. Solo sé que ahora yo soy tu esposa. —Vanessa hizo una pausa y sonrió—. No vas a defraudarme nunca, ¿o sí?

Rafael rio en voz baja y la apretó un poco más contra él.

—No. Nunca.

Lo dijo como si fuera una promesa, y luego inclinó la cabeza para besarle el cabello. Su expresión era sobria, pero no alcanzaba a ocultar la emoción en su mirada.

Vanessa sintió que él la abrazaba con tanta fuerza que apenas podía respirar, pero no quiso pedirle que la soltara.

***

Hasta que el auto se detuvo frente al hotel.

Rafael bajó primero, rodeó el auto y le abrió la puerta.

—Cariño, debes estar agotada. Sube a descansar.

La noche era apacible y silenciosa. Los autos del hotel entraban uno tras otro; las luces los alumbraron un instante y siguieron de largo. Vanessa bajó del auto con una sonrisa que no pudo contener.

—Está bien.

Rafael le tomó la mano con naturalidad, entrelazó los dedos con los de ella y caminaron hacia la entrada del hotel.

No habían dado más que un par de pasos cuando una voz furiosa resonó a sus espaldas.

—¡Vanessa!

Se detuvieron al mismo tiempo y voltearon.

Vanessa reconoció la voz antes de verlo: era Alexis. Pero al mirarlo, esa cara que alguna vez le pareció tan atractiva, solo sintió fastidio.

—¿Otra vez tú? ¿No fui suficientemente clara?

Alexis se apresuró para llegar a ellos. Traía un aire hostil encima y una indignación que saltaba a la vista.

—Estuvimos juntos cinco años. No se puede terminar, así como así. Tienes que hacerte responsable.

Ella no supo qué decir a eso. Le dio risa. En esos cinco años, el que nunca valoró nada fue él. Y ahora tenía el descaro de exigirle responsabilidad a ella.

—¿Qué dijiste?

Alexis apretó la mandíbula.

—¡Que me devuelvas a Vanessa!

Al principio, él la menospreciaba en todo. Sobre todo, porque trabajaba como guionista, algo que le parecía vergonzoso. Pero era tan obediente. En cinco años juntos, cualquier cosa que él le pidiera, Vanessa se las arreglaba para cumplirla. Así que, aunque ya no fuera por el patrimonio de los León, no estaba dispuesto a ceder a una mujer que siempre lo ponía a él antes que a nadie.

Rafael levantó la mirada hacia él con desprecio y rio con sequedad.

—¿Devolvértela?

Su expresión se volvió sombría. Avanzó con paso firme y le dio un puñetazo, mientras le decía furiosamente:

—¿Crees que ella es un objeto? ¿Algo que tomas cuando te conviene y desechas cuando te estorba?

Alexis cayó al suelo y quedó sentado en el pavimento.

Rafael se plantó frente a él, mirándolo desde arriba con el semblante descompuesto.

—Ni se te ocurra volver a fijarte en ella. Ya te lo dije: ahora es tu cuñada.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)