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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 362

Él no lo creyó, y quiso verla para aclarar las cosas. Justo en la esquina del pasillo, la escuchó decirle a Natalia: “Lo que más detesto es a la gente engreída como Rafael”.

Así, poco a poco, dejó de acercarse a ella.

En cuanto a lo que Alexis le transmitió en aquella ocasión, no quería volver a recordarlo en toda su vida.

Creyó que con el paso de diez años, aquello se iría desvaneciendo. Pero la última vez volvió a escuchar a Vanessa decir: “Lo que más detesto es a la gente que cobra favores”.

Rafael se obligó a no pensar en los recuerdos. Sus ojos se oscurecieron como si reprimiera una emoción, la fatiga le marcaba la cara. Se mordió el labio, agachó la cabeza y se frotó el entrecejo.

***

Vanessa no consiguió información útil de Leonardo; incluso la lista que le dio era igual a la que ella recordaba. La investigación parecía haber llegado a un callejón sin salida. Ahora la única opción sería ir por Alexis.

Vanessa asistió después a una reunión de una hora. Esta vez, además del productor y el director Quiroz, participaron algunos de los actores principales. Al terminar, hizo pasar a Fernanda y la presentó personalmente al director.

Quiroz revisó el guion por encima y se mostró gratamente sorprendido.

—Está muy bien. Últimamente hay muchos guiones donde el protagonista reencarna en el pasado, se podría intentar filmarlo.

—Si le parece bien, director Quiroz, para su próximo proyecto podría probar con este tema —sugirió Vanessa.

—Me parece que sí. Voy a consultarlo con el equipo.

Quiroz se quedó pensativo un momento.

—Señorita León, ¿y su propio guion? Cuando la serie que estamos preparando se estrene, tengo el presentimiento de que va a ser un éxito, y hay que aprovechar ese impulso.

—Todavía no lo decido, ya veremos —respondió Vanessa sin comprometerse.

—Bueno, entonces esperemos.

Quiroz se dio una palmada en la frente con el guion enrollado que tenía en la mano y miró a Fernanda.

—Fernanda, tu guion está muy bien. Le veo muchas posibilidades. Cuando terminemos de discutirlo, te avisamos.

***

Vanessa llegó a la residencia de los León cuando Roberto se disponía a almorzar. Al verla, se puso contento como un niño y la jaló para que comiera con él.

En la mesa, Roberto puso cara seria.

—Mírate, niña, ahora eres una persona muy ocupada. Ya ni tiempo tienes para hacerle caso a este viejo. ¿Cómo era esa frase...? Se llama, se llama... ¡Eso, anciano abandonado!

Roberto se dio una palmada en el muslo, orgulloso de su buena memoria. Aunque se quejaba, por dentro estaba feliz. Que estuviera ocupada con su carrera era algo bueno. Todos esos años ella también escribía guiones, pero vivía pendiente de Alexis, girando alrededor de él. Ahora era diferente: aunque no heredara el negocio familiar, ser una guionista exitosa y feliz no tenía nada de malo. Era su nieta, y lo único que le importaba era que viviera contenta.

Vanessa sabía que lo hacía a propósito. Le siguió el juego y rio.

—Entonces dejo todo, me regreso a heredar la fortuna, ya no escribo guiones, me quedo aquí contigo todos los días. Pero después no te vayas a quejar de que te estorbo.

Durante todos esos años, Roberto le daba cien mil dólares al mes de mesada. Todo lo que ella compraba para Alexis eran regalos de marcas de lujo, y no le quedó ni un centavo.

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