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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 364

—No, abuelo, voy a quedarme arrodillado aquí hasta que me perdones —dijo Alexis con arrepentimiento, con la cabeza agachada.

Su actitud parecía muy sincera, casi conmovedora. Pero Roberto no se tragó esa actuación y respondió con autoridad:

—¿Qué hacen ahí parados? Apúrense, acabo de comer y no quiero vomitar por culpa de este tipo.

En esos cinco años, él no se había enterado de todo lo que Vanessa sufrió por culpa de Alexis. Si lo hubiera sabido, le habría roto las piernas mucho antes.

Roberto tenía una forma de hablar que sacaba de quicio a cualquiera. Aurelio, conteniendo la risa, ordenó a los guardias que se llevaran a Alexis, quien se quedó paralizado, mirándolo con total incredulidad.

¿Cómo era posible? Ya se había arrodillado con toda sinceridad, ¿qué más le faltaba hacer?

Los guardias entraron enseguida, lo sujetaron de los brazos y se dispusieron a sacarlo.

—Abuelo, escúchame, esta vez vine a arrepentirme en serio, por favor, dame una oportunidad, te juro que no voy a volver a fallarle a Vanessa —gritó Alexis sin darse por vencido.

Roberto no se inmutó; ni siquiera lo miró.

—Vanessa, ayúdame, dile algo al abuelo para que me perdone.

Alexis volteó a verla, esperanzado. Pero ella no le dirigió ni media palabra y dejó que se lo llevaran y lo echaran por la puerta.

Estaba lívido de furia. Vanessa iba en serio. De verdad iba a separarse de él y a casarse con su hermano.

En todos esos años, él había hecho demasiado como para dejar que estuvieran juntos así de fácil.

Roberto rio a carcajadas de alegría, pero lo hizo con tantas ganas que le dio un ataque de tos. Vanessa lo llevó al sillón y lo ayudó a sentarse, resignada.

—Las emociones tan fuertes te hacen mal. Trata de controlarte un poco.

Roberto recuperó el aliento y sonrió, satisfecho.

—Es que estoy feliz de ver que en serio pudiste dejar a ese muchacho.

—Después de lo que me hizo, si no lo pudiera dejar, ahí sí que no tendría remedio —dijo Vanessa con una sonrisa irónica. Luego lo animó con cariño—: Ya, abuelo, descansa. Ya me voy.

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