Capítulo 398
Lo miraba en silencio, sin decir una palabra, pero con una actitud que lo traspasaba.
Leonardo sintió un vago remordimiento.
-Está bien, fue cierta persona la que me pidió expresamente que te los entregara.
Vanessa sonrió con complicidad; sabía a la perfección a quién se refería esa "cierta persona".
Empujó la carpeta de vuelta hacia él.
-Devuélveselos, por favor. Puedo resolver estos asuntos sola, no hace falta que él se ocupe.
Mantuvo un semblante imperturbable mientras hablaba con total firmeza.
Leonardo se sorprendió.
-Estos documentos involucran el futuro de tu empresa. Quédatelos, te los debe.
Entre ellos no existía ninguna deuda. Cuando se casaron, ella lo hizo por despecho, y él, por el simple hecho de casarse. Que hubieran llegado
hasta este punto no era culpa de nadie.
Vanessa sonrió tranquila.
-Dejémoslo así.
Ante esa actitud, Leonardo supo que, dijera lo que dijera, ella no aceptaría esa carpeta.
-Bueno, me los llevo, de todos modos, ese tipo se lo merece.
Enseguida sus ojos chispearon con curiosidad.
-Ahora que vuelves a hacerte cargo del negocio familiar, ¿no me digas que ya no vas a escribirme guiones?
-Por ahora, no.
Leonardo asintió con resignación.
-Entiendo, ahora el Grupo León te necesita.
Cuando vuelvas a tener ganas de escribir, mis puertas estarán siempre abiertas para ti.
-Gracias, Leonardo.
Vanessa sonrió aliviada, y luego cambió de tema.
-Hay algo en lo que tal vez necesite tu ayuda.
Leonardo arqueó una ceja, entendiéndolo al vuelo.
-¿Itzel?
Tal como pensaba. Hablar con gente inteligente le ahorraba explicaciones. Asintió sin rodeos.

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