Capítulo 564
Durante aquellos tres años en el extranjero, lo persiguieron para matarlo decenas de veces y siempre salió con vida. Sergio entendía cómo se sentía y le dio una palmada en el hombro. Luego se puso serio y, preocupado, miró hacia Vanessa.
Si hasta un hombre hecho y derecho como Leonardo Soto no lo soportaba, ¿cómo iba a soportarlo ella?
En tan poco tiempo había tenido que enfrentar primero el desengaño amoroso, después lo ocurrido con su abuelo, y ahora hasta el trance de vida o muerte de Rafael.
Cuando el oficial Tovar le contó lo que había pasado, Sergio adivinó lo difícil que había sido la decisión de Rafael en ese momento.
Aunque tuviera que salvar a Vanessa, bien podría haberle dado una patada a Yolanda para apartarla y no salir herido. Pero el problema era que Yolanda era su madre, y simplemente no podía levantarle la mano.
Por eso protegió a Vanessa con su cuerpo y, al
mismo tiempo, pagó el precio de no atacar a su madre.
Las enfermeras entraban y salían del área de urgencias con pasos apresurados, y verlas aumentaba la inquietud. Vanessa seguía agachada ahí, como una niña desamparada.
Esperaba en silencio, como si no oyera los sonidos a su alrededor, con la mente en blanco.
Tenía una marca roja alrededor de la muñeca, de cuando la habían atado.
La ropa que antes traía empapada ya se le había secado. Sentía la cabeza y los párpados muy pesados, y el cuerpo como si ardiera.
La cirugía duró seis horas completas, y todo ese tiempo Vanessa estuvo agachada. El médico, aliviado, dijo:
-El paciente tiene una fuerza impresionante.
Por fin logramos reanimarlo.
Cuando Vanessa escuchó al médico, sonrió por fin y pudo respirar tranquila. Tenía la cara enrojecida de un modo extraño. Quiso ponerse de pie, pero sintió el cuerpo pesado y sin fuerzas; se le nubló la vista y se desplomó. En el
instante de caer, con la poca conciencia que le quedaba, todavía alcanzó a sentir alivio.
Qué bueno. Él está bien. Cuando Vanessa despertó, vio a Bianca sentada en una silla de ruedas junto a la cama.
Verónica salió del baño con un florero de rosas en las manos y lo dejó sobre el mueble pegado a la pared, a los pies de la cama.
-Por fin despertaste.
Él está bien, ya pasó la fase crítica.
Vanessa se fue recuperando, y solo entonces se le aplacó aquel dolor de cabeza tan fuerte.
Levantó la mirada hacia ellas y habló con la voz seca.
-¿En qué habitación está? Quiero ir a verlo.
Verónica todavía quería convencerla de que descansara bien y comiera algo antes de ir. Pero Bianca conocía a Vanessa y sabía que no se quedaría tranquila hasta ver a Rafael. Así que le dijo a Verónica:
-Llévala, si no, no se va a estar quieta.
Vanessa tenía una de esas caras que engañan. Se veía linda y dócil, y su apariencia delicada
incluso hacía creer que era frágil y fácil de intimidar. Pero por dentro tenía un temple de hierro. Cuando se proponía hacer algo, nada la hacía retroceder.
Así fue cuando amó ciegamente a Alexis. Y así fue también cuando dejó de amarlo. Por supuesto, al encontrarse con alguien como Rafael, capaz de entregar la vida por ella, lo amaría con todas sus fuerzas.
Solo que... La madre de Rafael mató al padre de Vanessa. ¿Cómo iban a seguir adelante después de eso?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....