Capítulo 563
Rafael bajó la cabeza y sostuvo su mirada; tenía la cara tensa, aunque sonreía con ternura.
-Mi pequeña Vanessa, mientras estés bien, todo está bien. Te dije que iba a protegerte.
-Señorita... el señor Cisneros...
Daniel señalaba la espalda de Rafael, con la cara desencajada por el espanto. Al ver a Daniel así, Vanessa sintió una sacudida de miedo. Sintió que el peso de Rafael se le venía encima poco a poco.
Quiso abrazarlo, pero tenía las manos atadas a la espalda. Mirando su cara pálida, le dijo con angustia:
-Rafael, di algo. ¿Qué te pasa?
Rafael intentó sonreír, pero los párpados le pesaban y apenas parpadeó.
-Yo, no...
No terminó la frase. Se desplomó sobre Vanessa.
Ella no aguantó el peso y los dos cayeron juntos al suelo. Rafael quedó boca abajo; Vanessa cayó de costado.
Sin reparar en el dolor del golpe, giró la cabeza enseguida para mirarlo, y entonces vio la navaja clavada en su espalda.
La hoja estaba hundida, manchada de sangre, y la tela del traje se oscurecía aún más.
En la mirada de Vanessa no quedaba rastro de la frialdad y el rencor con que había enfrentado a la asesina de su padre; ahora solo había una urgencia frenética.
Pasó un buen rato antes de que, con los ojos enrojecidos y la voz quebrada, gritara:
-¡Rafael!
La escena se sumió en el caos. A Vanessa la llevaron al hospital en ambulancia. En el camino, los paramédicos atendieron de urgencia la herida en la espalda de Rafael.
-El paciente perdió mucha sangre. Avisen y preparen el quirófano.
-¿Saben el tipo de sangre del paciente?
Necesita una transfusión...

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