Capítulo 630
—Tanto lo del soborno como lo de la evasión fiscal y la malversación de fondos son pura calumnia. En todos los años que llevo dirigiendo la empresa, jamás hice nada de eso.
—Por ahora, las pruebas en manos de la policía te dejan muy mal parado, pero cuando encontremos a Tadeo, todo saldrá a la luz. — Vanessa lo consoló—. Tranquilo, tío. Tómate este tiempo como unas vacaciones. Voy a mandar a alguien a la empresa para que se encargue de tu trabajo; no dejaré que nadie se aproveche.
Al verla manejar la situación con aplomo у orden, Héctor asintió, más tranquilo.
—Está bien, te haré caso en todo.
Rafael también fue respetuoso con él, amable y educado.
—Voy a colaborar con Vanessa para investigar esto. Puede estar tranquilo, no permitiré que les pase nada, y mucho menos al Grupo León.
Héctor notaba que el afecto de Rafael por Vanessa no era fingido. Conociendo la clase de
persona que era Rafael, a él le parecería indigno fingir algo así. Lo miró con aprobación y asintió.
—Bien, entonces se los encargo. Pero, Rafael, lo que más quiero es que protejas a Vanessa, que no permitas que le hagan el menor daño. De lo contrario, aunque me cueste la vida, te juro que te lo voy a cobrar.
Rafael aceptó sin titubear.
—Voy a protegerla, se lo prometo.
Héctor sintió que se le aligeraba un poco el peso en el pecho. Confiaba en Rafael.
Vanessa se conmovió. En este mundo, el tío Héctor y la tía Graciela eran, aparte del abuelo Roberto, los únicos parientes que le quedaban.
Fuera cual fuera el objetivo de Édgar con lo que pasó hoy, ella no iba a permitirlo, y mucho menos quedarse de brazos cruzados mientras le pasaba algo a su tío.
Vanessa y Rafael se quedaron a comer antes de irse. Durante el trayecto, Vanessa iba callada, sumida en sus preocupaciones, y Rafael la llevó de vuelta a Residencial Los Álamos para que

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