—En ese entonces, las familias León y Cisneros eran las más poderosas de Cartaluz y formaban parte de las cuatro familias más importantes. Aun así, los León jamás fueron enemigos de los Cisneros. ¡¿Qué hicimos mal?! ¡Yolanda mató a mi hijo!
Roberto descargó el bastón contra el suelo. La agitación lo hacía temblar. Su dolor resultaba abrumador para todos en la oficina. Hablaba con dolor y furia, pero también con impotencia.
—Cálmate, por favor. —Asustada, Vanessa corrió a sostenerlo mientras le daba palmaditas en la espalda para que recuperara el aliento.
—Ya vengué la muerte de papá. Yolanda no quedará impune. Por favor, no te alteres más. Eres la única familia que me queda.
Vanessa quería mostrarse fuerte ante su abuelo para no preocuparlo. Pero lo que acababa de ocurrir la había aterrorizado: temió que su abuelo no recuperara el aliento. Era cierto.
Amaba a Rafael; no quería separarse de él. Sin embargo, si su abuelo les exigía que se separaran ese día, no dudaría en divorciarse. Su abuelo era el único familiar que le quedaba.
Al ver a Vanessa angustiada y al abuelo Roberto desolado, Rafael recibió la escena como un golpe devastador. La preocupación se reflejó en su rostro. Bajó la mirada y dijo con voz ronca:
—Entiendo que el daño causado por la familia Cisneros es casi imposible de reparar. Soy un Cisneros y tampoco puedo cambiarlo, pero...
—Haré todo lo que esté en mis manos para reparar el grave daño que causó mi familia —aseguró Rafael con firmeza—. Solo le pido que vuelva a confiar en mí y me permita seguir al lado de Vanessa.
Cuando terminó de hablar, Rafael bajó los brazos y se inclinó respetuosamente ante Roberto. Aquel hombre, siempre poderoso y orgulloso, hizo a un lado su orgullo y le rogó con humildad. Al verlo, a Vanessa se le llenaron los ojos de lágrimas.
Roberto quedó atónito. No esperaba que Rafael estuviera dispuesto a hacer semejante sacrificio.
Todos en Cartaluz sabían que Rafael era el heredero de la familia Cisneros. Siempre eran los demás quienes le rogaban; Rafael jamás le suplicaba a nadie.
Sus sentimientos por Vanessa eran puros.


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