Pero no dijo nada.
El mesero abrió la puerta y entró para servir los platos. En ese momento, recibió un mensaje en el celular.
Vanessa abrió el chat, vio que era de Rafael y respondió enseguida: “No está mal. ¿Ya terminaste de comer con ellos?”
“Sí. Leonardo me pidió que te recordara que la gala de premios de guion será dentro de dos días”.
Vanessa cayó en la cuenta de que se le había olvidado.
“Menos mal que me lo recordaste. Si no, se me habría olvidado”.
“Ya ves, cariño: necesitas un esposo tan bueno como yo”.
Al leerlo, Vanessa no pudo contener una sonrisa.
“Claro. Mi querido señor Cisneros es el mejor del mundo”.
La respuesta disipó la tensión de Rafael y lo alegró. A pesar de ser breves, aquellas palabras confirmaban cuánto lo valoraba Vanessa. Rafael confiaba plenamente en su esposa, pero aun así le molestaba verla con otro hombre.
Para entonces, gran parte de su disgusto ya se había disipado.
“¿En serio?”
“Claro que sí. No miento. Para mí eres el mejor y punto”.
Vanessa envió aquel mensaje con total sinceridad y una sonrisa. Rodrigo notó la sonrisa y se le entristeció la expresión.
—¿Qué está viendo, señorita León, que la hace tan feliz?
Morita se volvió hacia Vanessa y preguntó:
—Señorita León, ¿está saliendo con alguien?
Vanessa ignoró a Rodrigo y le respondió a Morita con amabilidad:
—No es un noviazgo, señor Morita…
Antes de que Vanessa terminara, Rodrigo la interrumpió:
—Señor Morita, ¿conoce a alguien apropiado para presentarle a la señorita León?


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