La noticia de que Rafael estaba gravemente herido se difundió por todas partes. Antonio y Roberto se enteraron al verla en televisión y fueron juntos al hospital.
Todos los grandes medios se congregaron frente al hospital. Los reporteros vieron bajar a los dos ancianos de sus autos y se abalanzaron sobre ellos, apuntándoles con cámaras y micrófonos para entrevistarlos.
—¿Es cierto lo que dicen? ¿Hirieron de gravedad al señor Cisneros?
—Se dice que el señor Cisneros está en estado grave. Las acciones de Grupo Firax apenas comenzaban a recuperarse; ¿volverán a caer por esto?
—¿Quieren hacer alguna declaración?
Antonio vestía un traje oscuro de cuello alto. Se detuvo, enfrentó a los numerosos reporteros con expresión severa y golpeó con fuerza el suelo con su bastón.
—No fue más que un resfriado y ustedes ya lo presentan así. Grupo Firax se reserva el derecho de emprender acciones legales. Además, aunque a Rafael realmente le pasara algo, todavía estoy yo. ¡Jamás permitiré que Grupo Firax tenga problemas!
—Vamos. No perdamos el tiempo con ellos —dijo Roberto al acercarse a Antonio.
Los reporteros se estremecieron ante la mirada severa de Antonio. Su presencia imponía.
Como solo hacían su trabajo, no valía la pena ofender a esos dos magnates. Se limitaron a verlos entrar en el hospital.
La entrevista, sin embargo, se transmitió en vivo. Los usuarios en línea comenzaron a formular hipótesis dignas de Sherlock Holmes. Algunos creían que Antonio solo había dicho aquello para controlar momentáneamente la situación y evitar que las acciones de Grupo Firax sufrieran otra caída.
Otros creían que el ingreso de Rafael al hospital quizá se debía a algo serio, pero que no estaba tan gravemente herido como aseguraban las noticias.
Rodrigo y Federico bebían vino tinto. Vestido de negro, Rodrigo era alto y corpulento. Sentado ahí, parecía una montaña; su presencia era poderosa e intimidante. Después de ver las noticias y la reciente transmisión en vivo, seguía frío.
—¿Qué opinas?
Rodrigo miró a Federico, a la espera de su respuesta. Federico hizo girar varias veces la copa mientras observaba cómo el vino tinto se arremolinaba en su interior. Después concluyó:


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