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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 871

Bianca contempló la tarjeta negra de la habitación y se puso seria.

—Ya sabes que esta industria tiene su lado oscuro. Hay muchísima gente dispuesta a pelear por oportunidades como esta.

Joel se dio la vuelta, tomó la botella de la mesa y sirvió dos copas. Luego le entregó una a Bianca.

—Si tú no la quieres, alguien más se la quedará. Una marca de lujo como esta basta para consolidar tu posición; es una muestra de hasta dónde puedes llegar en la industria.

Bianca apenas torció los labios. Era imposible saber si estaba molesta o complacida. Un instante después, le quitó la tarjeta de la mano.

—Tienes razón. Así son las cosas...

Joel se quedó perplejo y entrecerró los ojos con suspicacia. Bianca salió del club nocturno y se detuvo bajo el cielo oscuro. Dejó que el viento frío la envolviera y poco a poco recuperó la lucidez. Se paró junto a un basurero, encendió un cigarrillo y exhaló una nube de humo que le cubrió la cara y ocultó sus emociones.

Cuando terminó de fumar, le hizo una señal a un taxi que pasaba. Después arrojó la tarjeta al basurero, abrió la puerta del vehículo, subió y se fue.

El joven Ontiveros jugaba cartas con Leonardo y Sergio en una habitación del hotel. Miró la hora en su reloj y anunció con aire misterioso:

—Sergio, dentro de un rato te daré una sorpresa.

Leonardo miró a Sergio de reojo.

—¿Y por qué él sí recibe una sorpresa y yo no?

—No te metas. No te estás perdiendo de nada. Además, ¿qué mujer no podrías conseguir tú?

Leonardo lo entendió.

—¿Le conseguiste una mujer a Sergio? Y yo que me preguntaba por qué demonios nos trajiste a jugar cartas a este lugar. Así que esto era lo que tenías planeado.

Ontiveros se rio entre dientes.

—No tuve otra opción. Sergio nunca muestra interés por nada, pero te aseguro que esta sorpresa lo dejará satisfecho.

—Estás perdiendo el tiempo —respondió Sergio.

Dicho esto, alzó las cartas que tenía en la mano. Se levantó para irse, pero Ontiveros lo sujetó a toda prisa.

—No te vayas. Está a punto de llegar. En cuanto aparezca, nosotros nos iremos.

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