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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 908

¡Chismoso!

Sergio no tenía intención de entrometerse y sonrió.

—Está bien, los dejo hablar a solas. Llámenme si necesitan algo.

Cuando Sergio se fue, Rafael apartó la mirada y observó a Vanessa con una actitud tranquila y curiosa.

—Ahora sí, ¿puedes contarme bien qué pasó?

—Está bien, te lo voy a contar, ¿contento?

Vanessa sonrió radiante y le contó a Rafael todo lo ocurrido ese día de principio a fin, sin omitir nada.

Le explicó que primero alejó a los guardaespaldas, pero después les envió un mensaje para que vigilaran la puerta trasera de la cafetería y la siguieran en secreto.

Los guardaespaldas fueron eficientes y cumplieron sus instrucciones al pie de la letra. Estaban al otro lado de la puerta. Aunque la puerta estuviera cerrada con llave desde adentro, podían irrumpir sin dificultad. No corría ningún riesgo de salir lastimada.

Aun así, Rafael se puso serio al escucharla.

—Por suerte tomaste precauciones. Si algo hubiera salido mal, ¿qué habrías hecho?

Vanessa le sostuvo la mirada.

—Ya no soy la de antes. No me engañan con facilidad ni confío a ciegas en los demás. Mírame, estoy bien, ¿no?

Rafael bajó la mirada hacia ella y admiró la astucia con la que ahora resolvía las cosas. Sin embargo, seguía intranquilo.

—Es cierto que ahora eres más precavida, pero no actúes precipitadamente si vuelve a ocurrir algo así. Pase lo que pase, tu seguridad debe ser lo primero.

—Sí, sí, haré todo lo que diga el señor Cisneros, ¿contento?

Vanessa aceptó con una docilidad insólita. Sonrió, se aferró a su brazo y lo balanceó unas cuantas veces con cariño.

—Ya no te preocupes por eso, ¿sí? Sonríe.

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