Vanessa también había pensado en eso y asintió dócilmente.
—Lo sé, pero tú también debes tener mucho cuidado.
—Tendré cuidado.
Rafael sonrió apenas, inclinó la cabeza y le dio un suave beso en la frente. El gesto, tierno y cariñoso, reconfortó a Vanessa y la llenó de paz.
***
Durante los días siguientes, el auto eléctrico superó con éxito la última fase de pruebas. Vanessa ordenó preparar un evento de lanzamiento para presentar oficialmente la nueva línea de autos eléctricos. Los distribuidores de otras regiones se enteraron y llamaron para solicitar la representación de la marca.
Esto significaba que, en cuanto se abriera el mercado del interior, las acciones del Grupo León se dispararían.
Al mediodía, Vanessa acababa de reunirse con un cliente junto a Daniel cuando recibió una llamada de Édgar. Quería verla.
A diferencia de otras veces, Édgar se mostró amable e incluso intentó ganarse su favor como nunca antes.
—Vanessa, espero que vengas a verme.
Su tono era sincero, casi suplicante. Ella adivinó sus intenciones. Lo pensó un momento y aceptó. Daniel la llevó al hospital, pero seguía preocupado.
—Señorita, Édgar siempre se opuso a su relación con el señor Cisneros y le hizo muchas cosas imperdonables. Me preocupa que esta vez también pretenda hacerle daño.
—Está paralizado de la cintura para abajo y ahora su salud empeoró. ¿Qué podría hacerme?
Vanessa contestó tranquila. Aquello no le preocupaba; además, creía saber por qué Édgar quería verla. Al llegar a la habitación del hospital, Vanessa entró mientras Daniel y los guardaespaldas permanecían apostados frente a la puerta. Ante la menor señal de peligro, entrarían a toda prisa.
—¿Qué querías decirme?


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)