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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 958

—Por mí no hay problema. Bianca, ven con nosotros.

Vanessa la miró con expresión inquisitiva. Bianca pensó que Sergio estaría allí y rechazó la invitación sin dudar:

—Mejor no iré; estoy a dieta en estos días.

—Entonces solo vamos a charlar. Verónica y Leonardo ya nos están esperando; además, Verónica dijo que era muy importante que fueras.

—Qué buena eres pasando recados.

Con la conversación en ese punto, a Bianca le resultó difícil seguir negándose. Vanessa la tomó del brazo y la llevó medio a rastras hacia el auto.

—Vamos, hace mucho que no nos reunimos. Aunque no comas nada, al menos podemos charlar.

Bianca no opuso resistencia y subió al vehículo. Las dos se sentaron en el asiento trasero, mientras que Rafael ocupó el del copiloto. El restaurante quedaba muy cerca y llegaron apenas unos diez minutos después.

Los tres entraron al privado uno tras otro. Verónica saludó con entusiasmo a Bianca y la tomó de la mano para sentarla a su lado. Una vez que Vanessa y Rafael tomaron asiento alrededor de la mesa junto a Bianca, Leonardo sacó tema de conversación:

—¿Ya se tomaron las fotos de la boda? Ustedes dos sí que van rápido.

Rafael alzó una ceja con ironía:

—¿Te has casado? ¿Sabes cuánto toma una sesión de fotos de boda?

Aquella sola frase dejó sin palabras a Leonardo. A los demás se les escapó la risa.

—A mí se me hace que tiene muchas ganas de tomarse unas, pero no tiene con quién —se burló Verónica.

—Sí, sí, claro, yo no tengo; ¿y tú sí? —replicó Leonardo con una sonrisa de dientes para afuera.

Verónica tomó el plato de la mesa, se puso seria e hizo el ademán de arrojárselo. Leonardo la señaló con el dedo para frenarla:

—Verónica, lo caballeroso es discutir, no golpear. No vayas a hacer una locura.

—No soy tan inmadura como tú —respondió Verónica mientras ponía los ojos en blanco.

Leonardo respiró aliviado. Esa mujer era de armas tomar. Su carácter implacable siempre le había servido para abrirse paso en el mundo de los negocios.

Haber llegado tan lejos en la vida estaba ligado a esa personalidad. Asumía las consecuencias de lo que hacía. Si podía irse a los golpes, jamás se quedaba solo en palabras.

Los meseros terminaron de servirles a todos. Vanessa había pedido especialmente el flan favorito de Bianca, dulce, suave y cremoso. En cuanto lo sirvieron, Vanessa le puso una porción en el plato.

—Es tu favorito; aquí les queda delicioso.

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