El rostro de Cristina se tiñó de un rojo intenso mientras las lágrimas de impotencia se asomaban en sus ojos. Benicio la tomó de la mano y la llevó afuera.
La señora Montoya lanzó una mirada fulminante al señor William, como si todo el espectáculo de esa noche hubiera sido culpa suya. Luego se volvió hacia Estefanía y preguntó:
—¿Qué opinas tú de este proyecto? Queremos escucharte, tú tienes la última palabra.
—No tienen que preocuparse por mí, profesora. Usted y el señor William pueden decidir lo que les parezca mejor, yo no cuento en esta decisión —le guiñó un ojo a la señora Montoya—. Profesora, yo soy la Golondrina, ¿no? ¡Yo siempre vuelo alto!
La señora Montoya soltó un suspiro de alivio.
—¡Así sí! Si nos quedamos tanto rato viendo esta telenovela, fue justo porque no queríamos que tú salieras lastimada. No queríamos romper la jarra por espantar un ratón, pero si lo ves así, ya puedo estar tranquila.
Los demás no eran tan cercanos a Estefanía ni a Benicio, así que preferían no meterse. El ambiente se distendió tras las palabras de la señora Montoya.
—Bueno, seguimos con lo nuestro —dijo sonriendo y animando a todos.
Estefanía pasó una velada muy agradable en casa de la señora Montoya. Todos fueron muy amables y hasta intercambiaron números de teléfono. En especial conectó con Katia, una chica cálida y entusiasta, también bailarina, que parecía irradiar luz como un pequeño sol. Su nombre le iba perfecto.
...
De regreso a casa, Noel insistió en acompañarla hasta la entrada del edificio.
Bajo la sombra del árbol frente al edificio, Noel titubeó un poco antes de hablar:
—Oye, ¿puedo decirte algo?
—¿Qué pasa? —Estefanía le regaló una sonrisa—. Gracias por acompañarme hasta aquí.
Noel bajó la cabeza, como si estuviera confesando una travesura.
—Perdón… Hoy, sin preguntarte, conté cosas tuyas en público. No tenía derecho a exponer tu vida privada así.
En ese momento, él solo quería defenderla. Sentía una rabia tremenda por cómo la habían tratado.
Jamás le había contado a nadie el dolor de ser ridiculizada. Ni siquiera a su abuelita, por miedo a lastimarla.
Pero, ¿cómo lo había sabido Noel?
...
—¿Qué? ¿No te animas a entrar? —una voz resonó en la penumbra.
Estefanía se giró. Benicio salió de entre las sombras.
—Ahora entiendo por qué insistes tanto con el divorcio —dijo. Bajo la luz tenue del farol, Benicio ya no era el hombre elegante del salón. Ahora mostraba en el rostro todo el cansancio del mundo.
—Te equivocas —replicó ella—. Apenas acabo de conocer a Noel.
—¿Las flores que hay en la casa también te las dio él? —Benicio la ignoró por completo, como si sus palabras no le importaran.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....
El final deja muy mal sabor de boca… iba tan bien y perdió para mí todo con ese cierre...
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...