Noel había asumido toda la responsabilidad, atrayendo sobre sí toda la furia de las redes.
—Es un hombre, ¡lo mínimo que se espera es que tenga sentido de la responsabilidad! ¿Y eso es suficiente para conmoverte? —Lorena no aprobaba en absoluto que su hija se rebajara de esa manera por amor—. ¿Acaso no hay miles de hombres buenos en el mundo?
Úrsula le arrebató el celular.
—Sí, hay miles de hombres, ¡pero solo hay un Noel!
Tras decir eso, salió corriendo de la casa.
—¿A dónde vas? Si vas a buscarlo, te juro que…
Lorena no terminó la frase; Úrsula ya se había ido.
Efectivamente, fue a buscar a Noel.
Llegó a su empresa, pero él estaba en una reunión, así que decidió esperarlo en su oficina.
Cuando Noel regresó, la encontró sentada en su silla de escritorio y su rostro se endureció.
—¿Quién te dejó entrar?
Úrsula no dijo nada. Se levantó de un salto, corrió hacia él y lo abrazó por la cintura, aferrándose a él.
Noel mantuvo los brazos en alto, sin tocarla.
—¿Qué demonios te pasa?
—Gracias —susurró Úrsula.
—¿Gracias por qué? —Noel la apartó—. Vete a tu casa, estoy muy ocupado.
—Sé que, aunque siempre me tratas con dureza, en el fondo te preocupas por mí —dijo ella, mostrándole el celular.
Noel comprendió que se refería a la declaración y respondió con voz seca:
—Te equivocas. Te trato con dureza por fuera, y por dentro también.
Pero a Úrsula no le importó lo que dijo. Se apoyó en el escritorio, sonriéndole.
—Con este traje, de verdad pareces todo un director general.
—¡Lárgate de una vez! —exclamó Noel, perdiendo la paciencia.
—¿De verdad quieres que me vaya? —replicó Úrsula—. Porque vine por un asunto que concierne a otra persona.
—Para que nos aliáramos. Quería hacerle daño a Estefanía, obviamente.
—¿Y aceptaste? ¿Qué quería hacer? —preguntó Noel, una pregunta tras otra.
Úrsula soltó una risa altanera.
—¿Quién te crees que soy? ¿Crees que yo, Úrsula Gómez, necesito ayuda de otros para encargarme de alguien? ¿Y mucho menos aliarme con una desconocida cualquiera? ¡No manches mi reputación!
—Señorita, déjate de rodeos y dime de una vez qué te dijo —Noel, desesperado, ya estaba sacando su celular para comprar un boleto de avión a Londres.
—¡Yo también voy! —exigió Úrsula de inmediato—. ¡Cómprame uno a mí también!
—¿Y tú para qué? —replicó Noel, molesto.
—¡Porque quiero! ¡No voy a permitir que vuelvas a ver a otra mujer! ¡Ni que regreses con ella!
—¡Estás loca! ¡Eso no es asunto tuyo! —Noel ya había comprado su boleto para esa misma noche. Planeaba ir a casa de urgencia y luego partir.
Pero Úrsula soltó una risa fría.
—Si no me llevas, no te diré lo que Cristina me contó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...