El primer amor de la juventud es escribir un nombre en secreto en el libro de texto y borrarlo disimuladamente; es que se te corte la respiración cuando esa persona pasa por la ventana, pero culpar al ruido de las cigarras.
Ambos eran jóvenes aún, y en sus ojos se leía la contención, la lucha y la pasión, pero ninguna duda.
Finalmente, Benicio desvió la mirada, bajando los párpados para ocultar la tormenta en sus pupilas oscuras.
—Perdón, Agustín. Lo que sea, menos eso.
Agustín no lo presionó más, solo preguntó:
—Dime, ¿qué cosas en tu vida son sacrificables? ¿Y cuáles no? Te ayudé y quiero algo a cambio, pero no quiero cualquier cosa.
Benicio lo pensó un momento y sonrió, pero con una sonrisa teñida de soledad.
Se dio cuenta de que no tenía mucho.
—Todo —susurró—. Excepto dos personas.
—¿Cuáles dos personas? —insistió Agustín.
—Mi abuela. —Benicio hizo una pausa y no pronunció el otro nombre—. Y la otra, ya sabes quién es.
Agustín no preguntó más. Ese "ya sabes" era un nombre que ambos conocían bien.
—Agustín —dijo Benicio—, sé lo que piensas. Pero hay cosas que no dependen solo de quererlo uno; se necesita que los dos quieran, ¿no?
—¿Y cómo sabes que ella no quiere? —El tono de Agustín era muy seguro.
Benicio suspiró.
—Agustín, tengo más seguridad de entrar a la universidad que de eso.
Agustín sonrió levemente.
—Bueno, ya veremos.
—Hecho. —Benicio asintió.
Salieron juntos del hospital como si fueran grandes amigos, sin que se notara ninguna fricción.
Al día siguiente, Benicio llegó a clases listo para pagarle a Iván las dos sesiones.
Iván se puso feliz.
—¡Yo organizo la fiesta, tú no te preocupes por nada!
Cumpleaños.
Esa palabra despertó una leve ilusión en Benicio.
Antes, solo su abuela recordaba su cumpleaños.
Pero Iván, que era demasiado inquieto, se había fijado en la fecha cuando llenaron unos formularios y, como le encantaba el relajo, insistió en hacer una fiesta.
En realidad, él sabía que, aparte de Iván, había alguien más que recordaba su cumpleaños: Estefanía.
Y sabía también que, desde hace dos meses, Estefanía le estaba preparando un regalo.
Aún no sabía qué era, solo sabía que Estefanía le había preguntado específicamente qué color le gustaba.
Él había contestado: Azul.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...