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El Contrato para Olvidarte romance Capítulo 257

Julian continuó navegando por el archivo digital de su infancia rota. Cada transcripción era una capa de piel que arrancaba, revelando una herida más profunda debajo. Las palabras impresas eran frías, clínicas, pero describían un infierno emocional que ahora recordaba con una claridad insoportable.

Se saltó varias sesiones, buscando el núcleo, el epicentro del trauma del que emanaba todo lo demás. Y entonces, lo encontró.

Era una carpeta separada, etiquetada simplemente como "Regresión". Dentro, había un único archivo de audio. "Sesión_12_Hipnosis.mp3".

Su corazón, que había estado latiendo con un ritmo sordo y pesado, pareció detenerse por un instante. Una grabación. No era la descripción de un recuerdo. Era el recuerdo mismo, capturado en el ámbar del sonido.

Dudó. Una parte de él, el instinto de autoconservación que había gobernado su vida, le gritó que se detuviera. Que cerrara el archivo. Que dejara al fantasma en su tumba. Pero la necesidad de saber, la necesidad de entender la verdad, sin importar cuán fea fuera, era ahora una fuerza más poderosa que el miedo.

Se puso unos auriculares, aislándose del mundo exterior. El silencio en sus oídos fue total por un segundo. Luego, hizo doble clic en el archivo.

Un ligero siseo llenó sus oídos, el sonido de una vieja cinta de casete. Luego, una voz.

—Muy bien, Julian. Estás en un lugar seguro. Estás relajado. Quiero que vuelvas a ese día. El día de la fiesta en la casa de la playa. ¿Puedes verme allí?

Era la voz del Dr. Albright. Tranquila, suave, un ancla en un mar de recuerdos turbulentos.

Un momento de silencio. Luego, otra voz.

La voz era pequeña. Distante. Frágil. Era la voz de un niño de nueve años, hablando desde el otro lado de un abismo de treinta años. Era su propia voz.

—Sí... —susurró el niño.

—¿Qué ves, Julian? —preguntó el médico.

—El sol. Es muy brillante. Y hay mucha gente. Llevan ropa blanca. Como en las fotos de mi madre.

La voz del niño era monótona, como si describiera un sueño.

—¿Dónde están tus padres?

—Están... están en la casa. En la biblioteca. La puerta está cerrada.

—¿Puedes oír algo?

Capítulo 257 1

Capítulo 257 2

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