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El Día que Enterré el Amor con Mis Propias Manos romance Capítulo 1

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Brenda Silva apenas había cruzado la puerta de su casa tras salir del trabajo cuando sintió que alguien la abrazaba por la espalda.

La sala estaba a oscuras, pero el pecho a su espalda se sentía ancho y ardiente.

Besos húmedos y apremiantes descendieron por su cuello, trazando un camino hasta el lóbulo de su oreja.

La voz de él era profunda, con un toque ronco, raspando sobre su corazón como arena áspera.

—... ¿A dónde fuiste? ¿Por qué llegas tan tarde?

Brenda apenas abrió la boca para responder, pero él la calló de inmediato.

Sus labios se entrelazaron con los de ella, silenciándola por completo, dejándola sin escapatoria ni aliento para contestar.

La gran mano que le aferraba la cintura apretó con más fuerza. Esa sensación de dominio y encierro recorrió su cuerpo, encendiendo su memoria corporal.

Pareció molestarse por su falta de concentración; la tomó de la barbilla, obligándola a girar, y volvió a devorar su boca con intensidad.

Hasta que, de repente, alguien encendió la luz de la sala.

Miranda López se quedó pasmada al ver a las dos personas entrelazadas.

—¿Qué están haciendo...?

Brenda se quedó paralizada.

Y la fuerza que la aprisionaba con tanta pasión desapareció de golpe.

Junto con ella, se desvaneció el calor abrazador de su cuerpo y ese deseo enloquecido de querer consumirla entera.

Rubén Paredes frunció levemente el ceño. Miró a Brenda con un destello de confusión cruzando sus ojos, y el fuego ardiente de su mirada se enfrió en un instante. Su tono de voz se volvió distante y sumamente educado.

—Lo siento, me equivoqué de persona.

Caminó a pasos rápidos hacia donde estaba Miranda, y su voz se llenó de ansiedad.

—¿A dónde fuiste? ¿Por qué te fuiste sin decirme nada? Pensé que eras tú quien regresaba.

Miranda levantó la pequeña bolsa de plástico que llevaba en la mano para que él la viera.

—Fui a comprarte medicina para la resaca. Como vi que estabas completamente desmayado por el alcohol, no quise despertarte.

—A partir de ahora, si vas a algún lado, dímelo primero —le reprochó Rubén.

—Ya lo sé, qué pesado eres...

Miranda se quejó entre murmullos, fingiendo fastidio, pero al notar a Brenda, cambió su expresión a una sonrisa dulce y cálida.

—Brenda, no te vayas a confundir, Rubén y yo solo somos antiguos compañeros de clase, no hay nada más entre nosotros.

Brenda asintió suavemente, soltando un leve murmullo.

*Antiguos compañeros que no pueden esperar ni un segundo para besarse apasionadamente apenas se ven.*

Si no los hubieran interrumpido, probablemente no se habrían quedado solo en besos.

*Sí, súper normal.*

Mientras pensaba, Miranda se acercó para saludarla.

—Brenda Silva, ¿te acuerdas de mí? Soy Miranda López, fuimos juntas a la preparatoria.

Capítulo 1 1

Capítulo 1 2

Capítulo 1 3

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