Entrar Via

El Día que Enterré el Amor con Mis Propias Manos romance Capítulo 5

Nuevo hogarEl Día que Enterré el Amor con Mis Propias Manos ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Esa tarde, Brenda operó a tres pacientes seguidos.

Cuando finalmente salió del quirófano, casi pierde el equilibrio.

Úrsula corrió a sostenerla por el brazo.

—Doctora, no puede seguir así. Trabajó cinco días sin descanso, hizo tres guardias nocturnas seguidas y hoy se la pasó en el quirófano. A este paso, su cuerpo va a colapsar.

Brenda aceptó la botella de agua que le ofrecía, le dio un trago y negó con la mano.

—Estoy bien. Se me pasará con un poco de descanso.

Úrsula murmuró por lo bajo.

—Lleva diciendo lo mismo desde hace tres años.

Brenda se quedó paralizada por un instante.

*¿Ya habían pasado tres años?*

Cuando Rubén se fue, al principio ella estuvo perdida y aterrorizada.

Él jamás desaparecía tanto tiempo sin decir una palabra, así que creyó que le había pasado algo terrible.

Intentó comunicarse con él de todas las formas posibles. Pero su número de teléfono marcaba error, su WhatsApp y correo electrónico estaban cancelados, e incluso la cuenta secreta donde jugaba videojuegos había sido borrada sin dejar rastro.

Brenda no entendía qué estaba pasando.

Al final, acudió a la policía para reportarlo como desaparecido.

Tiempo después, fue Hugo, el mejor amigo de Rubén, quien fue a buscarla a la comisaría.

Él se le acercó y le dijo:

—Deja de buscarlo. No quiere verte.

—¿Por qué? —le había preguntado Brenda.

Hugo lucía fastidiado.

—No hagas tantas preguntas. Tómatelo como si el destino de ustedes dos hubiera terminado. Deja de acosarlo.

Pero el día anterior a su desaparición, todo era perfectamente normal.

Por supuesto que Brenda no creyó las excusas de Hugo, y siguió buscando la manera de contactarlo.

Pero el resultado siempre era el mismo que Hugo le había advertido.

Cuando alguien está decidido a desaparecer de tu vida, todos tus esfuerzos son como lanzar piedras al mar.

De la ansiedad y la desesperación, a la histeria y el dolor absoluto. Con el paso del tiempo, la vitalidad de Brenda se fue desgastando hasta convertirse en esa mujer apática y sin vida que era hoy.

Brenda miró a Úrsula.

—Ya es tarde, vete a casa de una vez.

—Doctora, mi novio ya llegó por mí —le insistió Úrsula—. Si quiere la llevamos, nos queda de camino.

—Gracias, pero no hace falta.

—Está cayendo una tormenta de nieve afuera, no va a encontrar taxi.

Brenda hizo un gesto con la mano, pidiéndole que se fuera.

Úrsula le recordaba tanto a ella misma en el pasado: trabajadora, valiente, con un corazón lleno de ganas de salvar vidas y un novio devoto que, lloviera o relampagueara, siempre pasaba a recogerla.

Brenda conocía al chico. Parecía un joven honesto y tímido, y la trataba de maravilla.

Pero debido a la demandante vida de un médico, Úrsula estaba siempre ocupada, y casi no tenían tiempo para verse.

Capítulo 5 1

Capítulo 5 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Enterré el Amor con Mis Propias Manos