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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 848

Petra, recostada en la camilla y recién estabilizada, rompió a llorar nuevamente y les gritó con todas sus fuerzas.

—¡Lárguense! ¡Lárguense de aquí, par de infelices!

Marisa corrió hacia la cama y le tomó la mano.

—Petra, no te alteres...

Antes de que pudiera terminar, el rostro de Petra se contorsionó de dolor.

Se agarró el abultado vientre con expresión de agonía.

—¡Ah!

Rubén frunció el ceño y salió rápidamente de la habitación, pidiendo auxilio a los médicos a gritos.

Silvia, por su parte, la miró con total desprecio.

—Cosechas lo que siembras. ¿Quién te manda a hacer tantos dramas con esa barrigota?

Marisa apretó fuerte la mano de Petra y clavó su gélida mirada primero en Silvia y luego en Sergio.

Sergio ni siquiera le dirigió una mirada a Petra; su atención estaba completamente centrada en Silvia.

—Mi amor, ellos te levantaron la mano, te juro que me encargaré de que terminen tras las rejas. No te preocupes, estando conmigo, jamás permitiré que nadie te haga daño.

Marisa apretó los dientes.

—Lárguense. Lárguense los dos de aquí ahora mismo. ¡Si no se van, te juro que le deformaré la cara a golpes a esta zorra!

Al escuchar eso, Silvia sintió un miedo repentino, sobre todo porque las bofetadas de hacía un rato todavía le ardían horrores.

Sergio tiró del brazo de Silvia.

—No nos rebajemos al nivel de esta loca. ¡Vámonos!

Silvia soltó un bufido y miró a Petra con intenciones de soltar otro insulto, pero la mirada asesina de Marisa la obligó a callar.

Frustrada, siguió a Sergio fuera de la habitación.

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