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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 865

Dicho esto, Marisa tomó la tarjeta de la habitación. Antes de irse, le guiñó un ojo a Sabrina.

—No olvides lo que vamos a ver esta noche. Iré a mi cuarto a arreglarme un poco, te aviso al rato —le dijo.

En cuanto Marisa se alejó, Claudio miró a Sabrina con profunda desconfianza.

—¿Qué plan tienen ustedes dos? Siento que no es nada bueno —preguntó.

Sabrina se acomodó el cabello rizado y levantó una ceja.

—¿A ti qué te importa lo que hagamos? Tú te fuiste a tu despedida de soltero y yo no te reclamé nada —respondió.

Esa había sido la condición principal antes de comprometerse: darse espacio y libertad mutua.

Claudio respiró hondo. De pronto, empezó a odiar ese acuerdo.

Todos se dirigieron a sus respectivas villas para desempacar un poco. Poco después, recibieron un mensaje de Claudio en el grupo de WhatsApp.

—¡Segunda ronda de póker! ¿Quién se anota? —escribió.

Adjuntó un video donde se veía el área recreativa del hotel, un salón que contaba con todo tipo de entretenimiento.

En la villa, Rubén había elegido quedarse en la planta baja, la cual consideraba menos segura.

Se había cambiado de ropa, luciendo un atuendo casual más apropiado para el clima de la isla. Salió de su habitación y miró hacia el segundo piso.

Subió lentamente por la escalera de caracol exterior y, al llegar arriba, vio a Marisa concentrada frente al tocador, maquillándose con esmero.

Al escuchar pasos en la entrada, Marisa lo miró de reojo.

—¿Se te ofrece algo? —preguntó.

Rubén se sorprendió. Él recordaba muy bien que a Marisa casi no le gustaba maquillarse, siempre decía que era una molestia.

¿Por qué hoy estaba tan entusiasmada arreglándose?

—Nada. Claudio está invitando a jugar póker, ¿vas a ir? —le informó.

Marisa ni siquiera apartó la vista del espejo.

—No voy —respondió.

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