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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 839

—Los documentos que querías que firmara. Los voy a firmar ahora mismo.

Rubén parpadeó, sorprendido.

—Ah... de acuerdo.

Tardó un momento en sacar su teléfono y abrir el archivo.

—Solo tienes que poner tu firma aquí.

Marisa observó el enorme espacio en blanco en la pantalla. Tomó el celular y, con la yema del dedo, trazó ágilmente su nombre.

Marisa Páez.

Esa firma que solía hacer en menos de dos segundos, hoy parecía haberle tomado una eternidad.

Sentía que, al terminar de escribir su nombre, ella y Rubén volverían a ser dos extraños, separados por abismos insuperables.

Una vez que firmó, le devolvió el teléfono con una sonrisa vacía.

—¿Ya te puedes ir?

Rubén asintió con la cabeza.

—Sí. José se pondrá en contacto contigo para los trámites finales de Jasmine y la villa en Vientario.

Marisa respondió con un simple mjm y no añadió nada más.

Él no tenía pertenencias que recoger, así que simplemente caminó hacia la salida, pero justo antes de irse, se detuvo y la miró una última vez.

Marisa alzó un poco la vista.

—¿Se te olvidó algo?

Rubén negó con la cabeza. Tras un pesado silencio, finalmente abrió la boca.

—¿Por qué regresaste corriendo de repente?

Una sonrisa desganada apareció en los labios de la mujer.

—Por nada en especial. Solo pensé que ser tan tercos no le hacía bien a ninguno de los dos.

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