Los siguientes días, Alejandra llevó una doble vida. De día, era la estudiante modelo, participando en clase, estudiando en la biblioteca, manteniendo una distancia educada pero fría con todos, incluida una Sofía que ahora la miraba con una mezcla de triunfo y un persistente nerviosismo.
De noche, se convertía en "Daniela".
Había construido la identidad falsa con una meticulosidad de espía. Creó una dirección de correo electrónico desechable, perfiles en redes sociales con fotos de archivo de una chica anónima de aspecto adinerado y una historia de fondo creíble: Daniela de la Torre, estudiante perezosa pero rica del Instituto Cumbres, otra de las preparatorias de élite de la ciudad.
Usando una red Wi-Fi pública y su VPN, contactó a "Tutorías Platino" a través del chat encriptado de su sitio web.
Un administrador anónimo, bajo el seudónimo "El Búho", respondió casi al instante. Sus mensajes eran cortos, profesionales y cautelosos.
El Búho: ¿En qué podemos ayudarla?
Daniela: Hola. Necesito ayuda con unos trabajos. Estoy hasta el cuello.
El Búho: ¿Qué tipo de trabajos? ¿Qué nivel?
Daniela: Prepa. Literatura, historia... lo de siempre. Necesito buenas calificaciones, sin preguntas.
El Búho hizo una pausa. Alejandra podía sentir la evaluación a través de la pantalla.
El Búho: Nuestros servicios son para apoyo académico. No hacemos el trabajo por los estudiantes.
Una mentira, por supuesto. Una capa de negación plausible.
Alejandra sabía que tenía que ganar su confianza. No podía ir directamente a por Sofía.
Daniela: Claro, claro, "apoyo". Entiendo. ¿Cuánto por un "apoyo" para un resumen del Popol Vuh? Cinco páginas. Para mañana.
Era un encargo pequeño, casi trivial. Una prueba.
El Búho: 5,000 pesos. Pago por adelantado. Aceptamos transferencia o tarjeta de prepago.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...